San Lorenzo de Almagro tiene un conflicto recurrente y tienen que ver con las inhibiciones. Hoy FIFA informó que está obligado a pagar un alto monto para olvidar definitivamente la deuda con un exjugador.

San Lorenzo hizo un mercado de pases que no convenció a muchos hinchas, pero cuando pasaron los partidos y los resultados eran favorables, empezaron a creer en Miguel Ángel Russo y su plantel. Eso hace que los hinchas crean en poder dar el gran golpe y volver a gritar campeón después de varios años de sequía.

Lamentablemente para el equipo de Boedo, vuelven a resurgir algunos problemas del pasado por malas administraciones. Se trata de las inhibiciones que permanentemente se hacen presente a partir de deudas que denuncian exjugadores que pasaron por la institución y que vuelven a complicar al equipo.

Cuánto tiene que pagar San Lorenzo

Este viernes, la FIFA confirmó que San Lorenzo vuelve a estar inhibido y esto será un problema que se verá en el próximo mercado de pases. Esto es porque quedará inhabilitado a incorporar refuerzos, por lo que tendrá que afrontar el segundo semestre con el mismo plantel en caso de no solucionar el problema.

El futbolista que denunció al club es Cristian Zapata, defensor colombiano que estuvo entre 2021 y 2022 y tiene que cobros pendientes. Es por eso que FIFA decidió dar un golpe sobre la mesa e inhibió al club, aunque todavía están dentro del plazo para cancelar las deudas vigentes.

El monto que tiene que pagar el Ciclón es de 150 mil dólares en concepto de sueldo con el cafetero. Si bien parece un problema grave, tiene varios meses para cerrar este capítulo y olvidar este saldo pendiente antes de incorporar más jugadores.

El verdadero inconveniente es que este problema parece no tener final y se vuelven a reiterar las deudas. Evidentemente las gestiones anteriores de San Lorenzo han tenido múltiples complicaciones para llevar a cabo su experiencia financiera y eso se ve reflejado actualmente.

Por lo pronto, el club tiene que cancelar este salario pendiente con Cristian Zapata y después esperar que no vuelva a ocurrir una situación de esta magnitud otra vez.