Ayude piensa en armar un equipo competitivo para el Ciclón, pero se topa con las realidades financieras de los de Boedo.

San Lorenzo se mueve con intención pero con la premisa de ser austeros en el mercado de pases. Con la llegada de Damián Ayude al banco de suplentes, el club de Boedo busca mantenerse competitivo pese a las dificultades económicas que lo obligan a vender antes que comprar. Aún así, la dirigencia se animó a dar un paso adelante por uno de los nombres más destacados del último campeón del fútbol argentino.

La necesidad de reforzar el mediocampo tras la salida de Elián Irala llevó al Ciclón a posar los ojos sobre Leonel Picco, una de las figuras de Platense en la consagración de la Liga Profesional 2025. El volante central de 26 años viene de un semestre brillante, con estadísticas que lo posicionaron entre los mejores del torneo. Su perfil encajaba con las prioridades del nuevo entrenador azulgrana, que incluso llegó a comunicarse con el futbolista para manifestarle su interés directo.

Platense rechazó una oferta de San Lorenzo por Leonel Picco

La oferta formal no tardó en llegar. San Lorenzo ofreció 1,1 millones de dólares por el 70% del pase de Picco, a pagar en cuatro cuotas iguales de 275 mil dólares. La idea era comenzar con el primer pago al momento de la firma. Sin embargo, lo que parecía un primer paso firme hacia la incorporación del campeón calamar se convirtió en una rápida negativa por parte de Platense.

La respuesta desde Vicente López fue tajante: oferta insuficiente. La dirigencia del Calamar no solo consideró bajo el monto ofrecido por uno de sus jugadores más valiosos, sino que tampoco vio con buenos ojos la modalidad de pago. Según trascendió, Platense pretende al menos el doble por ese 70%, considerando que pagó unos 600 mil dólares por el porcentaje de Picco a Colón a principios de año y que el mediocampista firmó contrato hasta diciembre de 2028.

En paralelo, San Lorenzo sigue lidiando con sus propias urgencias financieras: más de 2 millones de dólares en inhibiciones, la necesidad de seguir vendiendo y la presión de los hinchas que no aprueban ciertas decisiones dirigenciales. El sueño de sumar a un campeón del torneo se desvaneció, al menos por ahora, con una negativa que, más que un obstáculo, parece marcar el límite entre el deseo deportivo y la dura realidad económica del Ciclón.