Tras un comienzo entusiasta, el Xeneize volvió a mostrar la misma imagen que en el último y el reclamo de los fanáticos no se hizo esperar. De la confianza plena a las exigencias, el cambio inesperado que pone en apuros a Russo.

Boca recuperó la confianza después de la imagen que mostró el conjunto dirigido por Miguel Ángel Russo en el Mundial de Clubes. Sin embargo, en el empate 1 a 1 contra Unión de Santa Fe por la segunda jornada de la Liga Profesional 2025, el estadio habló. La Bombonera se hizo escuchar al ritmo de “Movete, Boca, Movete”. No es una simple queja pasajera por un mal partido sino un síntoma claro de que el equipo no logra levantar la cabeza.

El club de la Ribera atraviesa un momento de dudas bajo la conducción de un entrenador que conoce la institución, que sabe lo que es salir campeón con la azul y oro, pero que hoy se encuentra envuelto en un apuro inesperado. Después de un arranque que captó la atención de propios y extraños, los últimos dos partidos de Boca son un espejo del último tiempo: un equipo que, por más que cambie de entrenadores, sigue sin convencer.

Boca, de la confianza a las exigencias

El regreso de Miguel Ángel Russo generó ilusión en gran parte de los fanáticos porque tuvo dos pasos positivos donde ganó un par de títulos, entre ellos una Copa Libertadores. Se esperaba que su equipo sea sólido, tenga un estilo propio de juego y consiga buenos resultados. Muy lejos de lo que ha mostrando en cancha en las dos primeras jornadas de la Liga Profesional 2025.

Boca sigue repitiendo errores del pasado. Carece de fluidez en ataque donde realizó una fuerte inversión. Los encargados de la creación de juego, Carlos Palacios y Alan Velasco, están muy lejos de su mejor versión. Sigue sufriendo defensivamente ante la falta de jugadores experimentados en el puesto. Además, parece estar estancado a nivel futbolístico, algo que viene sucedido, con matices, desde el segundo ciclo de Russo hasta el actual, pasando por Battaglia, Ibarra, Almirón, Martínez y Gago.

Russo entre dos opciones: insistir o buscar soluciones

El estratega de 69 años tiene que empezar a tomar decisiones importantes. No tiene margen de error. El equipo jugó un mal primer tiempo y la imagen general cambió con el ingreso de Leandro Paredes. Le dio un salto de calidad y gracias al campeón del mundo con Argentina, el Xeneize consiguió llegar al empate. “Paredes no juega de entrada porque viene de vacaciones, lo vamos llevando de a poco”, explicó el DT en conferencia. La realidad es que la jerarquía y el nivel del “5” de Boca dejó expuesto a varios de sus compañeros que llevan varias semanas de pretemporada.

Pero la presencia o no de Paredes no es el único dilema. Otra de las zonas del campo que está en el ojo de la tormenta es otro de los refuerzos del reciente mercado de pses. Russo exigió la incorporación de Malcom Braida, ya que lo conocía de su paso por San Lorenzo y vio en él la pieza perfecta para su esquema táctico. Pero, hasta el momento, su rendimiento ha dejado más dudas que certezas.

Boca no está en una situación para esperar que el futbolista se adapte a la institución. A raíz de ello, la decisión del entrenador pasa en sí seguir apostando por el refuerzo que él pidió o darle una nueva oportunidad a Kevin Zenón, quién ya conoce la realidad del mundo Boca, y darle otro aire a andarivel zurdo del mediocampo.

Al mismo tiempo, el lateral derecho presenta otro foco de incertidumbre. El apuntado es Luis Advíncula quien parecía que este mercado estaba de salida, pero finalmente se quedó. Su rendimiento está lejos de ser el que supo mostrar con la camiseta de Boca y en el banco están esperando su oportunidad Lucas Blondel y Juan Barinaga. Miguel Ángel tendrá que decidir si mantener la confianza en el peruano u oxigenar al equipo con sangre nueva.

Por último, el enigma más complejo estaría en la ofensiva. El titular indiscutible es Miguel Merentiel, goleador, emblema y capitán, pero en el banco está Edinson Cavani. El experimentado delantero charrúa ya está recuperado de su lesión y su jerarquía no está en discusión. Pese a su entrega y compromiso, estuvo errático de cara al arco en el último tiempo. Eso le hizo perder la titularidad con su compatriota.

Sacar a la Bestia sería una decisión de alto impacto, seguramente repudiada por el hincha. En ese contexto, en el caso de que Russo decida mandar al Matador a la cancha desde el inicio, tendría que ser como acompañante de Merentiel y cambiar el sistema táctico. Pasar de un 4-2-3-1 a 4-4-2 con la dupla charrúa en el frente de ataque.

Boca y su problema de fondo

El gran inconveniente que Boca no tiene una identidad futbolística. Tanto Russo como los anteriores técnico del Xeneize no han logrado imponer una idea clara de juego, algo que represente al ciento por ciento al Xeneize. La principal carencia del equipo es la falta de juego colectivo sostenido, debido a que en varias oportunidades, fueron las actuaciones individuales las que salvaron al equipo.

A la falta de identidad, se le suma una imagen que se repite en cada paso de Miguel Ángel Russo. Un ciclo que comienza con promesas, mostrando un cambio de actitud y logrando resultados, pero con el correr de los partidos se desinfla. Cuando la base que funciona, no es suficiente en los encuentros de alto rendimiento, le cuesta encontrar una alternativa para seguir por el sendero positivo.

La situación de Russo en Boca es preocupante, pero no terminal. Boca tiene plantel, jerarquía y tiene tiempo para mejorar, pero necesita cambios. No sólo de nombres también de ideas y actitud. Miguel Ángel Russo está frente a una encrucijada: seguir apostando por lo conocido y correr el riesgo de que la historia de repita, o romper con la comodidad y tomar fuertes decisiones para recuperar la confianza del hincha y devolver a Boca su identidad.