Boca: el diagnóstico fulminante de Russo que condenó a Saracchi
El lateral izquierdo uruguayo arrastra conflictos con los DTs desde la época de Diego Martínez, pero no por una cuestión táctica o física.
En Boca, los últimos días vienen cargados de tensión. Con un mal comienzo de semestre, la presión crece en torno a Miguel Ángel Russo, que afronta su tercer ciclo como entrenador con más dudas que certezas. A 6 partidos sin conocer la victoria se suma un clima espeso en el vestuario, que obligó al DT y a Juan Román Riquelme a tomar decisiones fuertes.
Una de ellas, en silencio y casi sin margen de retorno, marcó el final de la etapa de un jugador que había llegado como apuesta, pero terminó siendo un problema interno. Entre las posibles salidas de lo que resta del mercado de pases, está un futbolista que parecía haber pasado inadvertido en las últimas semanas y quedó completamente marginado por un motivo que trasciende lo futbolístico.
La razón por la que Saracchi fue apartado en Boca
El caso de Marcelo Saracchi es, tal vez, el más paradigmático. Separado del plantel junto a Marcos Rojo y Cristian Lema, el lateral uruguayo no solo perdió terreno en lo deportivo, sino que fue directamente condenado por una evaluación terminante del cuerpo técnico: falta de compromiso en el trabajo cotidiano.
Según comentó el periodista Diego Monroig en ESPN, fue el propio Miguelo quien bajó el martillo: notó poca predisposición del jugador y señales de desgano. La frase que resume su postura fue contundente: “no quiere estar”. Pero lo más llamativo es que el problema con Saracchi no empezó con Russo.
Ya en la gestión anterior a la anterior, Diego Martínez había bajado al jugador de una convocatoria sin mayores explicaciones. También había tenido cortocircuitos con Fernando Gago. El patrón se repitió: entrenadores que no lo sentían involucrado. Y ahora, con Russo, esa percepción se consolidó. Todo apunta a que es algo actitudinal, en lugar de táctico o físico.
El diagnóstico fue compartido con el Consejo de Fútbol, que avaló la decisión del entrenador y le comunicó a Saracchi que debía buscar una oferta para salir. Hoy se entrena apartado del plantel, en una rutina diferenciada y con un preparador físico designado. Si no aparece un club interesado en contratarlo, seguirá en esa situación hasta fin de año, cuando se buscará rescindir su contrato.
A diferencia de Rojo y Lema, con quienes aún se evalúa una salida consensuada, el caso Saracchi parece cerrado. En Boca ya no lo consideran parte del proyecto, y lo sucedido marca un precedente para el resto del plantel: quien no transmita esfuerzo, no tiene lugar, sobre todo en un momento tan delicado.