Gabriel Ávalos se convirtió en el jugador más criticado del mal presente de Independiente, y no solo por su rendimiento en cancha.

Independiente pasó de ser uno de los equipos con más proyección del fútbol argentino en el primer semestre del 2025, a una preocupante actualidad donde perdió 3 partidos consecutivos. Julio Vaccari no parece encontrarle la mano a un plantel donde hay ciertas contradicciones notorias. La reciente eliminación del Rojo ante Belgrano en Copa Argentina puso otra vez el foco en uno de los nombres más discutidos del plantel: Gabriel Ávalos.

El delantero paraguayo volvió a firmar una actuación para el olvido en Rosario. Inofensivo, lento, sin presencia en el área, y sin poder capitalizar las chances que le generaron. Los hinchas así lo vociferaron tanto en la cancha como en las redes. La bronca crece al ver que el 9, lejos de marcar diferencias, brinda uno de los rendimientos más flojos de todo el plantel. Y sin embargo, su contrato dice otra cosa.

Gabriel Ávalos en Independiente: el que mejor cobra y peor rinde

Porque sí: Ávalos es, hoy por hoy, el jugador mejor pago de Independiente. Su sueldo anual asciende a 872 mil dólares, superando incluso a referentes históricos del club como Federico Mancuello o Iván Marcone. Aproximadamente 16 mil dólares por semana para un delantero que, en este arranque del semestre, parece haber perdido el toque, el hambre o simplemente el nivel.

La ironía es difícil de ignorar. Mientras el equipo de Julio Vaccari buscó reestructurarse en un mercado de pases ambicioso, el 9 estrella no deja de decepcionar. Lo curioso es que hace apenas dos meses Ávalos reconoció públicamente haber tenido contactos con Olimpia. En ese momento, la dirigencia decidió retenerlo, confiando en su condición de máximo goleador del equipo (9 goles en 24 partidos este año) y en su experiencia. Hoy, muchos en Avellaneda se preguntan si no fue un error dejarlo quedarse.

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Ávalos, el jugador más criticado hoy por hoy en el Rojo. (Foto: Imago)

Es que la apuesta fue fuerte. Con un contrato vigente hasta diciembre de 2026 y una inversión salarial altísima, Independiente optó por mantener a Ávalos pese a los acercamientos desde Paraguay. En paralelo, el club desembolsó más de 7 millones de dólares en refuerzos este mercado. Una apuesta decidida a competir en todos los frentes, pero que, al menos por ahora, no se traduce en resultados ni funcionamiento.

La otra cara del asunto es la propia autocrítica del jugador. Hace apenas una semana, en diálogo con ESPN, Ávalos reconocía que el equipo no está en su mejor momento y que hay que volver a las bases”. Asumía que los primeros tres partidos del torneo “no son lo que queremos demostrar” y hablaba de “recuperar el funcionamiento”. Incluso se refirió a las críticas personales: “A veces trato de recuperar, aguantar la pelota o hacer goles, pero siempre con la mentalidad de sumar”.

Sin embargo, para los hinchas, el discurso ya no alcanza. Lo que se espera de un futbolista como Ávalos no son buenas intenciones, sino rendimiento sostenido, especialmente cuando el club realiza un esfuerzo económico semejante para retenerlo. En ese contexto, la eliminación en Copa Argentina fue el punto de ebullición: el delantero más caro del plantel fue, otra vez, el peor de la cancha. Y eso duele. Más aún cuando se recuerda que Independiente tuvo en sus manos la chance de desprenderse de él y liberar salario para reforzar otras posiciones.

Lo cierto es que aún queda mucho torneo por delante. Ávalos sigue siendo, estadísticamente, el máximo artillero del equipo en el año. Pero si no cambia el chip y mejora su nivel de manera urgente, su permanencia se transformará en una pesada mochila para el cuerpo técnico y una fuente constante de desgaste con la hinchada.