El Xeneize empató de local el clásico contra Racing, y quedó claro que a pesar de la jerarquía de Paredes, el equipo necesita más.

Boca atraviesa una de sus rachas más oscuras: 12 partidos sin conocer la victoria, un récord negativo que lastima el orgullo de la Bombonera y que, a pesar de algunos destellos individuales, no encuentra una solución colectiva. El empate agónico por 1-1 ante Racing en casa sirvió apenas para maquillar un presente que preocupa y que vuelve a poner bajo la lupa las decisiones tomadas en el último mercado de pases.

El clásico ante la Academia dejó poco para rescatar más allá de la conexión entre Leandro Paredes y Milton Giménez para igualar el marcador a los 43 minutos del segundo tiempo. El campeón del mundo sumó así su segunda asistencia desde su regreso, y confirmó que cumple con lo que se esperaba de él: hacerse cargo del equipo y ser el faro futbolístico de un plantel con más dudas que certezas. 

Cómo rindieron los refuerzos de Boca hasta ahora: Paredes, Pellegrino y Braida

Junto a Marco Pellegrino, quien completó un partido impecable con 13 despejes, 9/9 duelos ganados y sin ser superado en el mano a mano, son las pocas noticias positivas de este ciclo. Pero el contraste con el resto de las incorporaciones es evidente, al igual que la falta de otra incorporación que equilibre el equipo dirigido por Miguel Ángel Russo.

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Paredes se hace cargo de Boca. (Foto: Imago)

Malcom Braida, la tercera cara nueva del semestre, no logra justificar su llegada. Ante Racing jugó 75 minutos en los que sus números hablaron por sí solos: 28 toques, apenas 9 pases precisos sobre 14 intentados (64%), un solo pase clave, 2 centros con 1 acierto, 0 tiros al arco, 0 regates completados y 8 posesiones perdidas. 

Aunque tuvo cierto despliegue defensivo (4 duelos ganados en el suelo y 1 aéreo), su incidencia ofensiva fue prácticamente nula, lo que alimenta las críticas de los hinchas que ya cuestionan su rol en el equipo. Esto sin mencionar la poca sinergia que demuestra con sus compañeros, y algo que es evidente al ver los partidos pero que no se traduce bien en los números: no encuentra su lugar dentro de la cancha.

El error de Riquelme en el mercado de pases de Boca

Ese contraste expone una problemática de fondo: Boca necesitaba, más que cualquier otra cosa, reforzar su frente de ataque con jerarquía. Russo lo había marcado antes de que cerrara la ventana: un extremo, un volante por derecha y un marcador central eran sus prioridades. El defensor llegó y el mediocampo sumó a Paredes, pero la carencia de un jugador ofensivo determinante sigue siendo más que clara.

El Consejo de Fútbol, antes de su disolución, decidió cerrar el mercado sin cumplir con todas las exigencias del DT. Una decisión que podría tener un costo alto si el equipo no logra revertir la tendencia. Juan Román Riquelme dio por concluida la etapa de incorporaciones pese a que la AFA permite sumar un refuerzo más si se libera un cupo por salida al exterior antes del 31 de agosto. 

Y a pesar de que Russo no lo exterioriza, la realidad es que el armado del plantel no estuvo a la altura de las necesidades. Paredes muestra compromiso y nivel, pero se encuentra casi solo en la mitad de la cancha. Riquelme erró al creer que con este regreso tan esperado alcanzaba. El campeón del mundo es valiosísimo para el Xeneize, pero sin un acompañamiento importante arriba no podrá hacer demasiado para sacarlo de la crisis.