Analizamos el presente de Talleres, y cómo se relaciona con las oportunidades perdidas en el mercado de pases por parte de Fassi.

En Talleres, el mercado de pases se presentó como una oportunidad para recomponer un equipo golpeado por un primer semestre para el olvido. La llegada de Carlos Tevez al banco trajo aire fresco y promesas de refuerzos que devolverían la competitividad perdida. Sin embargo, el paso de las semanas mostró que el optimismo inicial se chocó con las dificultades de un mercado cada vez más hostil y con decisiones dirigenciales que, lejos de resolver problemas, parecieron agravarlos.

El inicio del torneo local no dio margen para la paciencia. Tras la derrota ante Lanús que dejó al equipo en el puesto 27 de la tabla anual y muy cerca de la zona de descenso, Tevez fue claro con las prioridades, y en el aspecto ofensivo estaba la mayor deuda: un centrodelantero que convirtiera. El 9 era, desde el primer día, la prioridad absoluta.

Las oportunidades perdidas de Talleres en el mercado

El problema es que ese delantero nunca llegó, y no fue por falta de opciones. El club tuvo en sus manos a Adolfo Gaich, quien incluso recibió pasajes y reservas para viajar a Córdoba. Sin embargo, en un giro inesperado, el jugador cambió de rumbo en pleno trayecto y terminó firmando con Estudiantes. Otro candidato, Juan Manuel Gutiérrez, goleador que fue sondeado y convencía por su proyección, pero terminó en Defensa y Justicia.

A las frustraciones se sumó un nombre que durante mucho tiempo estuvo en el aire: Claudio Spinelli, atacante de Independiente del Valle, que depende de ventas para liberar un cupo. Mientras tanto, el tiempo pasa y la delantera sigue sin ese referente de área que el Apache pide con insistencia.

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Spinelli, el gran objetivo de Talleres en el mercado. (Foto: Imago)

La dirigencia, encabezada por Andrés Fassi, también sufrió reveses en otros puestos clave. En el lateral izquierdo, se buscó a Claudio Bravo y Facundo Zabala, pero ambos firmaron con otros clubes. Finalmente, se incorporó a Gabriel Báez, mientras que en la zaga central llegaron José Luis Palomino y Rodrigo Guth. En el mediocampo, Mateo Cáceres fue el único elegido para cubrir la salida de Juan Carlos Portillo, vendido a River junto con Matías Galarza Fonda.

Es decir que se sumaron piezas en defensa y mediocampo, aunque quizá no hayan sido las suficientes para cubrir las salidas, mientras se falló en reforzar el sector que más lo necesitaba, el ataque. Mientras el libro de pases internacional sigue abierto hasta fines de agosto, Fassi insiste en que habrá incorporaciones y que la venta de algún jugador al exterior permitirá concretarlas

Una salida que golpeó a Talleres

Pero lo que no se dijo del mercado de Talleres va más allá de los refuerzos que se escaparon. También hay que hablar de los que se dejaron ir. En febrero, el club se desprendió de Bruno Barticciotto, su máximo goleador de la temporada anterior, quien partió a Santos Laguna de México. Allí, en apenas 12 partidos, ya suma 6 goles. En Córdoba, sus reemplazantes no logran quebrar la sequía: Federico Girotti no convirtió en 20 presentaciones y Nahuel Bustos lleva 16 sin anotar.

Cada día sin un delantero goleador es un día más de incertidumbre para un equipo que, sin gol, sigue atado al fondo de la tabla. Talleres arrancó el torneo sin haber reemplazado a tiempo a su mejor atacante, que dejó ir opciones viables y que hoy depende de un fichaje de último momento para evitar el peligro de perder la categoría. Dejó pasar demasiadas oportunidades en el mercado, y ahora está viendo las consecuencias.