El Ogro dejó un mensaje claro para la dirigencia de la Lepra, que empató y dejó entrever que necesita más variantes ofensivas.

En Newell’s el clima es de cuenta regresiva. El cuadro rosarino afronta los días más decisivos de su año: primero viajará a Salta para disputar los octavos de final de la Copa Argentina ante Atlético Tucumán, luego visitará a Defensa y Justicia por la Liga Profesional y, como cierre, el clásico contra Rosario Central de visitante. En ese calendario comprimido, cada decisión de Cristian Fabbiani toma un peso especial.

El empate 1-1 ante Central Córdoba dejó un sabor agridulce: estuvo cerca de ganar gracias a un gol de Gonzalo Maroni, pero cedió la igualdad en la jugada siguiente. Éver Banega volvió a ser el faro futbolístico del Rojinegro, aunque volvió a quedar en evidencia la dependencia que se tiene de su creatividad. Las variantes ofensivas escasearon y el banco de suplentes ofreció pocas soluciones, algo que el propio Fabbiani no disimuló.

Fabbiani adelantó la llegada de un refuerzo ofensivo a Newell’s

En la conferencia posterior al partido, el técnico dejó una frase que sorprendió a hinchas y dirigentes: “Es difícil. Un poco más y tenes que vender una parte del estadio. Uno no quiere hacer locuras por el club, ponerlo en deuda, afirmó sobre las dificultades financieras que está atravesando la Lepra.

“Obvio que voy a buscar un jugador más, lo necesito. Esta semana analizaremos para cerrar el último refuerzo. Si no llega la chance de venir algún jugador, estoy preparando a los chicos de inferiores. Si no viene nadie, vamos a la guerra con lo que tenemos, que no es poco. Vamos a ponerle el pecho a la situación”, concluyó el Ogro sobre lo que resta del mercado de Newell’s.

El DT ya tomó la determinación de preservar a todos sus titulares frente a Defensa y Justicia para llegar con el plantel fresco al clásico, incluso si eso implica arriesgar puntos en el torneo. Fabbiani teme que el último refuerzo que espera, un jugador ofensivo, no llegue a tiempo o no se adapte con la rapidez que exige el calendario. Y aunque se mostró dispuesto a apostar por juveniles si no hay incorporaciones, advirtió que el margen de error es mínimo. 

El desafío para Fabbiani es mayúsculo: consolidar un equipo competitivo mientras integra refuerzos, administra energías y se juega gran parte del año en apenas tres partidos. La advertencia sobre el último refuerzo es un reclamo al área dirigencial, pero también un mensaje para el hincha de que se está haciendo lo que se puede con lo que se tiene.