Boca lo sufrió en la final y ahora vive un destino impensado
La peculiar carrera de un ídolo para su club, que entre altibajos y problemas de disciplina debe elegir entre irse a Europa o pelearla en Brasil.
En noviembre de 2023, una noche cambió el destino de un delantero brasileño y dejó una cicatriz en la memoria de Boca. El estadio Maracaná vibraba con anticipación con el marcador igualado en 1-1, pero fue un gol, a los 99 minutos, el que rompió el equilibrio y coronó al club carioca como campeón de la Copa Libertadores por primera vez en su historia. Esa jugada, con un zurdazo ajustado tras una pared, dejó al Xeneize sin la famosa séptima copa y convirtió a un suplente de 21 años en héroe eterno.
Aquel tanto representó la confirmación de un talento gestado en la cantera de Fluminense, que tantos atacantes ha exportado a Europa. El autor, un delantero que ya había mostrado instinto y oportunismo en cada minuto que le daban, se ganó con esa final un lugar privilegiado en la galería de ídolos recientes del club. Lo que nadie imaginaba es que, menos de dos años después, su carrera estaría tomando un rumbo tan distinto.
Hablamos de John Kennedy Batista de Souza. Nacido en Itaúna en 2002, debutó en el Brasileirao en 2021 con un gol frente a Coritiba. Su ascenso fue rápido, aunque no siempre lineal. En 2023, antes de la final ante Boca, había sido cedido a Ferroviária, donde brilló en el Paulistão pese al descenso de su equipo. Regresó para sumarse a un Fluminense que terminaría levantando la Libertadores con él como protagonista en la final. Ese fue su punto más alto, y el inicio de un camino lleno de giros.
John Kennedy, de campeón de América a buscado desde Ucrania
En enero de 2025, con apenas 22 años, fue cedido a Pachuca de México. Allí comenzó muy bien: 9 goles y 2 asistencias en sus primeros 12 partidos, con actuaciones decisivas y el dorsal 10 a la espalda. Sin embargo, la eliminación del Clausura 2025 y la salida del técnico Guillermo Almada marcaron un cambio abrupto. El nuevo entrenador, Jaime Lozano, lo relegó y su protagonismo disminuyó. Finalmente, el préstamo se rompió antes de tiempo y regresó a Río. Ahora, recibió una oferta para sumarse al fútbol ucraniano.
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Pedro Ramos, periodista de Trivela, resume así su caso en su testimonio exclusivo para Top Mercato: “autor del gol más importante en la historia del club, John Kennedy tiene estrellato. Rinde mejor cuando un técnico lo abraza y cuida su lado mental y emocional, como hizo Fernando Diniz. Es talentoso, pero necesita disciplina y confianza. El interés de Shakhtar encaja con su política de fichar jóvenes brasileños, potenciarlos y luego venderlos a Europa”.
Tal como nos cuenta Ramos, es un futbolista que siempre contribuyó cuando entró desde el banco, y que cuenta con un enorme talento, hasta el punto que supo brillar cuando su equipo pasaba por un flojo rendimiento global. “Tiene sentido que se traslade al fútbol ucraniano rodeado de jugadores del mismo país para facilitar su adaptación”, nos cuenta el periodista brasileño, pero todavía no se sabe si eso es lo que le depara su futuro.
El futuro de John Kennedy: ¿se queda a pelearla en Fluminense?
Esta semana, Shakhtar Donetsk ofreció 6 millones de euros fijos más 3 en variables para llevárselo a Ucrania. La operación parecía encaminarse, pero tanto el jugador como Fluminense decidieron frenarla. El club, que posee el 60% de sus derechos, no quiere desprenderse sin tener un reemplazo a mano. John Kennedy, por su parte, pidió quedarse para pelear un lugar en un equipo.
En el plano personal, su historia está marcada por altibajos. En 2024 tuvo problemas disciplinarios que derivaron en una multa y pérdida de continuidad. Sin embargo, cada vez que estuvo en plenitud física y mental, respondió con goles y apariciones determinantes. Esa dualidad, capaz de brillar en la final de la Libertadores ante Boca, pero también de perder espacio en un equipo en reconstrucción, es la que hoy hace de su futuro una incógnita.
Boca lo sufrió como nadie en aquella noche de Maracaná, que acabó con sus ilusiones. Ahora lo mira desde lejos, sabiendo que el jugador que les arrebató la gloria continental podría marcharse a un destino tan improbable como el fútbol ucraniano, con apenas 23 años. El de John Kennedy es un caso como pocos de un jugador que llegó a ser ídolo de un club a una edad temprana, y que si bien tuvo sus altibajos, su decisión de quedarse a pelearla es una buena señal para su carrera.