River gastó como pocos en el mercado, pero los resultados y el juego no justifican la inversión; Gallardo encendió la alarma.

River superó a Unión por penales y avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina. La clasificación, sin embargo, estuvo lejos de despejar dudas. El equipo de Marcelo Gallardo volvió a mostrar un rendimiento irregular, lejos del nivel que se espera de un plantel reforzado con figuras en casi todas sus líneas. Y fue el propio Muñeco quien se encargó de dejarlo en claro con una declaración que sorprendió por su crudeza.

“Si hoy yo tengo que darle un puntaje al equipo, se lo dije a los jugadores, hoy estamos 5 puntos. En la barrera entre el aprobado y el desaprobado”, confesó Gallardo, asumiendo que River no juega acorde al nivel de inversión realizado en el último mercado de pases

El dato es contundente: el club gastó alrededor de 20 millones de dólares para incorporar futbolistas de peso, entre ellos Maxi Salas, por quien pagó 8 millones, Juan Carlos Portillo (5.5 millones), y Matías Galarza Fonda (4.5 millones y uno de los que peor está rindiendo), además del regreso de Juan Fernando Quintero y la apuesta por Alex Woiski.

River en el mercado de pases: inversión millonaria, rendimiento limitado

La dirigencia de River y el propio Gallardo impulsaron una política agresiva en el mercado, conscientes de que el plantel necesitaba recambio para sostener la triple competencia. La salida de Franco Mastantuono a Real Madrid por 45 millones de euros financió parte de la renovación, pero el equipo todavía no ofrece respuestas acordes a la magnitud de la inversión.

Gallardo lo explicó con claridad: “Estos 5 puntos nos alcanzan para no perder, pero tenemos que mejorar para ganar”. Una definición que grafica la sensación general: River es competitivo, pero no logra imponerse como el gran dominador que su presupuesto sugiere. La falta de contundencia en ataque, la dependencia de Franco Armani en instancias clave y la irregularidad de nombres como Quintero exponen un desequilibrio evidente.

El eco en el plantel de River

No solo Gallardo fue autocrítico. Gonzalo Montiel reconoció tras la victoria que “nos está faltando concretar, porque llegamos a instancias finales y no estamos convirtiendo, se hace un poco difícil”. Una frase que refleja la falta de eficacia de un equipo que, pese a la cantidad de refuerzos, sigue dependiendo de rachas individuales y de la jerarquía de Armani en los penales.

El contraste entre lo invertido y lo producido se vuelve más notorio en comparación con otros equipos del continente. River se preparó para competir mano a mano en la Copa Libertadores, pero su presente muestra un cuadro que avanza con sufrimiento y que necesita elevar su nivel rápidamente para estar a la altura de Palmeiras, su próximo rival.

Gallardo, entre la ilusión y la exigencia

Gallardo no pierde el optimismo. Asegura que el equipo “tiene margen para crecer” y que los próximos 20 días serán vitales para elevar la preparación física y mental de cara a los desafíos que vienen. “Hay que ser optimistas, ellos tampoco quieren jugar con nosotros. Es muy parejo”, deslizó sobre el cruce con el Verdao.

La realidad, sin embargo, es que la vara está más alta que nunca. Con un mercado de pases en el que River gastó como un club europeo, la exigencia es inmediata. Clasificar sufriendo ante Unión no alcanza para justificar 20 millones de inversión. El análisis de Gallardo, duro y autocrítico, funciona como un llamado de atención: el proyecto debe encontrar respuestas futbolísticas pronto, porque de lo contrario el gasto récord quedará como un símbolo de un equipo que compró mucho pero rindió poco.