Tuvo un paso fugaz por el Ciclón, marcado por la carencia total de goles y asistencias, y rompió el silencio sobre su etapa en Boedo.

La crisis dirigencial de San Lorenzo, marcada por renuncias en cadena dentro de la Comisión Directiva y tensiones políticas, se combina con un mercado de pases austero en el que no hubo refuerzos y el club debió apoyarse en juveniles para sostenerse. El presente deportivo, atravesado por limitaciones económicas y la falta de planificación, golpea al equipo dirigido por Damián Ayude, que intenta no perder el rumbo en la Liga Profesional.

En medio de ese clima de incertidumbre, la voz de un ex jugador resonó con fuerza y dejó expuesta la fragilidad que arrastra la institución. Su paso fue breve, pero sus palabras reflejan un sentimiento que comparten muchos protagonistas: en Boedo, el contexto a veces no deja que se luzca el talento individual. Y en su caso, la experiencia terminó en desencanto.

Iván Tapia habló sobre su breve etapa en San Lorenzo

Se trata de Iván Tapia, quien apenas un año después de su arribo rescindió contrato y regresó a Barracas Central. En una entrevista con ESPN, el mediocampista no se guardó nada: muchas cosas me costaron, lo principal es que el contexto no ayudó mucho. Es un club en una situación muy difícil, duele mucho por la gente porque es un club enorme. Esperaban otra cosa y yo no estuve a la altura”, confesó.

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Tapia llegó a comienzos de 2024 con la expectativa de ganarse un lugar y aportar desequilibrio en la mitad de la cancha. Sin embargo, nunca pudo afirmarse como titular: disputó apenas seis partidos, con 307 minutos acumulados, y no registró goles ni asistencias. “Llegué en un mercado largo, a lo último, a una semana del torneo. Estaba entrenando por mi cuenta, tenía que estar 100 puntos y no llegué bien, reconoció.

Su salida se dio en un momento donde el club ya mostraba síntomas de desorganización. Relegado por Leandro Romagnoli, decidió dar un paso al costado y volver al Guapo, donde recuperó confianza y continuidad. “No fue fácil salir de Barracas, tuve que hablar con los dirigentes, con mi viejo. Yo quería dar el salto”, recordó, dejando entrever que la apuesta de mudarse a Boedo fue tan personal como arriesgada.

La confesión de Tapia reabre el debate sobre cómo San Lorenzo gestiona a sus incorporaciones y hasta qué punto el entorno condiciona el rendimiento de los futbolistas. En un club con renuncias en la dirigencia, inhibiciones económicas y una política de ventas obligadas, los jugadores llegan con más presión de la que pueden sostener.