Apareció como una solución pragmática antes dos lesiones en el puesto, y el cuerpo técnico de Guillermo lo considera ahora como una carta táctica.

Vélez llegó a Rosario con más dudas que certezas, obligado a sobrevivir a un semestre de lesiones, ajustes urgentes y un rival incómodo en una definición que exigía eficacia quirúrgica. El plan de Guillermo Barros Schelotto parecía condenado a resistir más que a imponerse: el Gigante de Arroyito fue, durante largos pasajes, territorio de sufrimiento.

Y, sin embargo, el título cambió de manos por una historia que nadie había imaginado en la previa. Un pibe que empezó el año en el margen del plantel profesional, con la orden de buscarse club, terminó encontrando un hueco donde no lo había, primero en la banda derecha, después en el área rival.

Jano Gordon, el defensor surgido en Vélez que le dio la Supercopa

Ese nombre ya es conocido por todo Liniers: Jano Ieremía Gordon. El defensor de 21 años se reinventó como lateral derecho tras las lesiones de Joaquín García y Agustín Lagos y coronó su metamorfosis con un doblete de cabeza en la final de la Supercopa Argentina ante Central Córdoba. Dos apariciones al espacio justo, dos misiles tras centros de Maher Carrizo, y una consagración por 2-0 que lo depositó en la historia del club.

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Jano Gordon celebra uno de sus goles. (Foto: Vélez)

Gordon nació el 16 de junio de 2004 en Buenos Aires. Inició su carrera en las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield y firmó su primer contrato profesional el 12 de julio de 2024. Debutó en Primera el 3 de febrero de 2025 en circunstancias menos que favorables para el equipo, cuando no estaba en las cartas para nada que fuera tan importante para la obtención de un título, pocos meses después.

El 18 de enero la Secretaría Técnica le avisó que no sería tenido en cuenta. Cinco días después, el 23, se rompió García; al siguiente partido se desgarró Lagos. La fatalidad ajena fue la puerta de entrada de Gordon, que debutó de urgencia en la tercera fecha frente a Instituto y, a fuerza de recorrido y disciplina táctica, empezó a ganar minutos.

La ventaja táctica de Jano Gordon que puede explotar Vélez

De origen marcador central, Gordon comprendió que el lateral moderno exige volumen de juego: anticipar, saltar, presionar. El cuerpo técnico detectó allí un activo: su timing aéreo. Primero asomó como asistidor ante Fortaleza por la Libertadores, y luego como amenaza en pelota parada. Barros Schelotto empezó a empujarlo al área en cada balón detenido.

A los 4 minutos del ST, tiro libre de Carrizo y cabezazo quirúrgico al palo de Alan Aguerre. A los 41 minutos, la copia: ejecución tensa, un rulo para perder la marca y definición frontal. Primeros dos goles en Primera, en una final. Después del partido, Jano lo dijo sin adornos: “No lo soñé ni en los mejores casos”.

Con el equipo escolta en su zona del Clausura y vivo en la Copa, el mapa competitivo de Vélez lo obliga a sostener la intensidad. Gordon pasó de ser una solución circunstancial a una carta táctica. Lateral que defiende como central y finaliza como nueve. Y un premio merecido para una institución que capitaliza los talentos de casa, algo que en este caso les dio una alegría enorme y un título más para la vitrina.