River quiere retener a uno de sus delanteros más prometedores, pero todavía no hay acuerdo en cuanto a la extensión de su contrato.

Tras un mercado de pases en el que Marcelo Gallardo reforzó todas las líneas y encaró la Copa Libertadores con un plantel competitivo, la dirigencia de River también tiene la mirada puesta en sostener a sus jóvenes talentos. En un fútbol argentino donde Europa siempre acecha, blindar a las promesas es casi tan importante como sumar refuerzos.

En ese contexto aparece un caso particular: un futbolista que a sus 18 años ya se ganó un lugar en el primer equipo y en la Selección juvenil. Su progresión lo convirtió en uno de los proyectos más importantes del club, al punto de que equipos europeos de primer nivel ya lo colocaron en su radar. Sin embargo, su continuidad en Núñez no está resuelta y un detalle contractual amenaza con complicar la renovación.

River negocia la renovación de Ian Subiabre

Se trata de Ian Subiabre, extremo zurdo que aparece como una de las mayores promesas de River. El atacante tiene contrato hasta diciembre de 2026, con una cláusula de rescisión de 30 millones de dólares. Según reveló Sebastián Srur, las charlas para extender su vínculo se mantienen abiertas, pero el punto de fricción es justamente la cláusula: el jugador y su entorno consideran excesivo elevarla, mientras que en el club entienden que es necesario para evitar una salida prematura.

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La situación se vuelve más delicada porque Barcelona lo sigue de cerca desde hace meses. El conjunto catalán ya envió ojeadores a verlo en el Sudamericano Sub-20 y planea hacer lo mismo en el Mundial juvenil de Chile, donde Subiabre será una de las figuras de la Selección Argentina dirigida por Diego Placente.

En River confían en que el delantero no planea salir libre ni forzar una transferencia, tal como informó Srur, pero saben que el margen de negociación es corto. La última palabra la tendrá el propio Gallardo, quien considera a Subiabre un proyecto prioritario para sostener la identidad ofensiva del equipo en los próximos años.

Mientras el Millonario disfruta de su talento en cancha, el desafío dirigencial pasa por resolver un contrato que puede marcar la diferencia entre asegurar a una joya o quedar a merced de los gigantes europeos. River mantiene la fe, mientras que el futuro de Subiabre depende de un acuerdo que todavía no logra destrabarse.