El Muñeco confía en uno de los refuerzos más caros de los últimos años para ser titular frente al cuco de la Copa Libertadores.

River abre una serie importantísima ante Palmeiras por Copa Libertadores, y Marcelo Gallardo vuelve a echar mano a los detalles. Con el Monumental a tope y bajas sensibles, el DT afina la pizarra hasta último momento: línea de 4 o de 5, el regreso de Paulo Díaz, Montiel por Bustos y la pulseada en la zaga entre Martínez Quarta y Lautaro Rivero. Pero el foco real está en el centro del campo, donde la suspensión de Giuliano Galoppo obliga a mover una ficha que puede cambiar el partido.

En Núñez había dos caminos: sostener la fórmula con un enganche como Juanfer Quintero, o reforzar el eje con un mediocentro más posicional para no perder equilibrio en la segunda jugada y ante las transiciones del Verdao. Ante un rival que acelera con Mauricio, Felipe Anderson y Vítor Roque, hacía falta un volante que tape líneas de pase y acorte espacios a espaldas de Enzo Pérez.

Kevin Castaño será titular contra Palmeiras

Finalmente, el elegido es Kevin Castaño. El colombiano, que llegó por 14 millones de dólares en el anterior mercado de pases de River, salta al once para ocupar el lugar de Galoppo pese a un presente con altibajos. Es la decisión más arriesgada de Gallardo en la previa, ya que Castaño pocas veces llegó a impresionar por su rendimiento, con más puntos bajos que altos.

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Castaño y una prueba de fuego con River. (Foto: Imago)

A pesar de que no convence de 5, el Muñeco prioriza su despliegue, su pase de primer toque y su intensidad. Castaño, en su mejor versión, otorga eso mismo, además de pase vertical para activar a Nacho Fernández o al propio Juanfer si ingresa más atrás. El riesgo, claro, es su tendencia reciente a quedar largo en retroceso o a resolver hacia atrás.

El resto del rompecabezas acompaña la idea. Con Montiel firme en el costado, Acuña profundo por izquierda y Díaz de regreso para ordenar, River busca dañar con Maxi Salas y Driussi atacando la espalda de los laterales de Palmeiras. Si Castaño responde, el Millonario gana un puente entre presión y elaboración; si duda, el equipo puede quedar partido.

De esta manera, el Muñeco se la juega con un jugador que valió una fortuna y, de momento, no ha demostrado estar a la altura de lo que se pagó por él. Pero este partido en el Monumental sirve como una prueba de fuego para el colombiano, donde se puede justificar la enorme inversión que hizo el Millonario por él.