Vélez desconcierta: la polémica estrategia de Guillermo con sus refuerzos
La dirigencia del Fortín hizo lo posible para sumar jerarquía en el mercado de pases, pero cuando más contaba, el DT tomó una decisión inesperada.
La eliminación de Vélez ante Racing en los cuartos de final de la Copa Libertadores dejó más que un sabor amargo en Liniers. La derrota por 2-0 en el global expuso falencias colectivas, pero también abrió un debate sobre las decisiones de Guillermo Barros Schelotto, especialmente en torno al manejo de los refuerzos que habían llegado para darle al equipo un salto de calidad.
El mellizo afrontaba la serie con un plantel que, en los papeles, parecía estar preparado para competir en instancias decisivas. Durante el último mercado de pases de Vélez, la dirigencia encabezada por Fabián Berlanga había cumplido con todos sus pedidos: se incorporaron futbolistas de experiencia como Lisandro Magallán, Rodrigo Aliendro y Manuel Lanzini, además del arquero Álvaro Montero y el chileno Diego Valdés. La inversión respondía a un objetivo claro, llegar lejos en la Libertadores.
Guillermo usó poco a sus refuerzos de jerarquía
Sin embargo, en los partidos contra Racing, la estrategia del técnico sembró más dudas que certezas. El caso más llamativo fue la decisión de guardar a Lanzini en el banco de suplentes durante la revancha en Avellaneda, un encuentro donde el Fortín buscaba remontar y dar la épica de visitante. El ex River, señalado como el refuerzo de mayor jerarquía y con la capacidad de marcar diferencias en contextos de alta presión, no fue utilizado desde el inicio a pesar de su conocimiento de esta competición.
Pero el desconcierto no se limitó al mediocampista ofensivo. De hecho, ninguno de los refuerzos incorporados completó los 90 minutos en la serie. Magallán fue expulsado en la ida, Aliendro salió en el entretiempo tras un flojo partido y Valdés, que llegó como una apuesta para reforzar la mitad de la cancha, entró como manotazo de ahogado recién a los 88 minutos del encuentro. Así, los jugadores que habían sido pensados como estandartes terminaron sin cumplir con el rol protagónico que se esperaba de ellos.
El contraste con Racing, que encontró en figuras consolidadas y en la convicción táctica de Gustavo Costas un camino sólido hacia semifinales, acentuó la crítica sobre Guillermo. Vélez, además de decirle adiós a sus aspiraciones internacionales en 2025, también dejó la sensación de que sus refuerzos estuvieron poco utilizados y mal gestionados.
El golpe obliga ahora a replanteos de cara al próximo mercado de pases. La dirigencia velezana deberá decidir si mantiene la confianza en el proyecto de Barros Schelotto o si ajusta la estrategia para evitar que las inversiones queden nuevamente relegadas al banco de suplentes. Porque, en definitiva, reforzarse para pelear la Copa y terminar con las figuras fuera de escena es un lujo que un club como Vélez difícilmente pueda permitirse.