River atrapado: el ciclo millonario de Gallardo que no encuentra salida
Los últimos mercados de pases del Millonario tuvieron una enorme inversión, y sin embargo los refuerzos del Muñeco no dan la talla.
Desde que Marcelo Gallardo regresó a River en 2022 y los hinchas recibieron al máximo ídolo en su historia moderna, el objetivo era levantar de nuevo a un equipo competitivo a nivel internacional. Sin embargo, a pesar del gasto superior a los 105 millones de dólares en incorporaciones durante este ciclo, los títulos brillan por su ausencia y el crédito se empieza a acabar.
La eliminación en cuartos de final de la Copa Libertadores 2025 a manos de Palmeiras fue la confirmación de un año sin rumbo definido. A ese golpe se suman la caída en la Supercopa Internacional frente a Talleres, la temprana despedida en la Liga Profesional ante Platense, y la eliminación en fase de grupos del Mundial de Clubes. Demasiadas decepciones para un club que hizo de la exigencia su bandera.
Gallardo sobre el presente de River: “Estamos en reconstrucción”
En ese contexto, Gallardo reconoció públicamente lo que muchos intuían: “Hubo jugadores que llegaron, otros que se fueron, todavía estamos en reconstrucción. En ese proceso tenemos que competir y ganar porque es nuestra obligación”. La palabra reconstrucción fue la que más llamó la atención tras la derrota en San Pablo, ya que genera la pregunta de hasta cuándo durará esta etapa para el Millonario.
El mercado de pases de River en 2025 fue la máxima expresión de esta apuesta. Gallardo exigió y la dirigencia respondió con incorporaciones en todas las líneas: Maxi Salas (10 millones de dólares), Juan Carlos Portillo (5,5 millones), Matías Galarza Fonda (4,5 millones), y Juanfer Quintero (2,5 millones), sumados a Lautaro Rivero y Sebastián Boselli que regresaron gratis. A pesar de semejante inversión, el rendimiento colectivo nunca logró consolidarse.
Gallardo lo admitió tras la derrota en Brasil: “Tal vez no estamos en nuestro mejor funcionamiento, hay varios jugadores que tienen que crecer de forma individual y como equipo para poder ser más confiables”. River no logra sostener su nivel en partidos decisivos y las distracciones lo condenan. “Cuando baja el nivel de atención se te va de las manos. Estas cosas no nos pueden pasar”, remarcó, apuntando a los errores que definieron la serie contra Palmeiras.
El contraste es llamativo. Mientras otros equipos del continente con menos recursos logran competir, River se transformó en una maquinaria de gasto sin resultados. La venta de Franco Mastantuono a Real Madrid por 45 millones de euros le dio oxígeno a las arcas, pero buena parte de esos ingresos fueron rápidamente reinvertidos en jugadores que aún no alcanzan las expectativas.
La responsabilidad de Gallardo en el mal presente de River
El peso de la responsabilidad recae directamente sobre Gallardo. No solo porque es el entrenador, sino porque en River es también quien aprueba o descarta refuerzos, define las renovaciones y marca la política deportiva. Por eso, cuando los resultados no aparecen, el margen de excusas es mínimo: el proyecto es suyo, con una dirigencia que va a buscar los jugadores que elige a dedo.
A esa carga se suma otra señal de alarma: la dependencia del técnico en los “héroes de Madrid”, aquellos que marcaron la gloria eterna en la final de 2018. Nacho Fernández, Juanfer Quintero y Enzo Pérez siguen teniendo un lugar central en su idea de equipo, más allá de cómo rindan. En un club que tiene la capacidad económica de ir a buscar una enorme variedad de refuerzos, que el entrenador no vea más allá de estos nombres es cada vez más perjudicial para el equipo.
Lo cierto es que a un año del regreso de Gallardo, este segundo ciclo todavía no tiene títulos. Un dato demoledor si se considera que regresó justamente para recuperar la mística perdida. El desafío ahora es recuperar la confianza de los hinchas y demostrar que la reconstrucción no es interminable, sino que llevará a títulos en el corto o mediano plazo.
En palabras del propio entrenador, el tiempo de las explicaciones se agota: “Tenemos que crecer como equipo y ser más confiables”. River invirtió demasiado como para conformarse con promesas. El proyecto que prometía devolverlo a la cima todavía no encuentra resultados, y la pregunta que queda abierta es cuánto más está dispuesto a esperar Núñez para ver frutos.