Vélez condicionado: el golpe que complica su futuro en el mercado de pases
El futuro de una de las figuras del Fortín está en duda, y Guillermo ya piensa en cómo resolver un gran problema en el mercado.
En Vélez todavía se mastica bronca por la eliminación en la Copa Libertadores y la irregularidad en la Liga Profesional, pero al margen de los resultados deportivos, la dirigencia empieza a mirar con preocupación el horizonte inmediato del mercado de pases. El panorama económico ya es ajustado y la incertidumbre sobre el plantel de Guillermo Barros Schelotto suma una nueva complicación.
La planificación para 2026 no solo depende de ventas o incorporaciones estratégicas, sino también de cómo se resuelvan situaciones contractuales que parecían encaminadas y hoy amenazan con dejar al equipo sin piezas clave. Entre ellas, una que afecta directamente al armado futbolístico y genera un serio condicionamiento para el futuro.
Vélez, incomunicado con Machuca
El caso es el de Imanol Machuca, quien atraviesa un momento inesperado. El mediocampista ofensivo, que llegó a préstamo desde Fortaleza de Brasil en una operación que costó 250 mil dólares por un año, quedó envuelto en un escándalo internacional que lo golpea de lleno a solo tres meses de terminar su contrato con Vélez.
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Suspendido por la FIFA durante 12 meses en medio de la investigación contra la Federación de Malasia por falsificación de documentos, el jugador no puede disputar partidos oficiales y el Fortín no tiene margen de maniobra. Tal como se informó en el medio Vélez a Fondo, Machuca no puede tener contacto con la institución de acá a un año. Un castigo duro, que solo podría cambiar si se reduce la sentencia o si hay un cambio en su situación.
El préstamo de Machuca vence en diciembre y la opción de compra es de 2,5 millones de dólares por el 50% de su pase. En condiciones normales, la intención era analizar si valía la pena ejecutar esa cifra y retener a uno de los futbolistas más desequilibrantes del plantel. Pero con la sanción vigente y la imposibilidad de contar con él al menos hasta 2026, la ecuación cambió por completo.
La situación es todavía más frustrante porque el club no forma parte del proceso disciplinario y, por ende, no puede apelar ni presentar descargos. La decisión está en manos de Machuca y de su defensa personal, mientras la institución de Liniers solo puede acompañar y esperar novedades. Lo concreto es que el tiempo corre y, de no mediar un giro inesperado, el volante volverá a Fortaleza a fin de año sin dejarle a Vélez otra cosa que un sabor amargo.