Boca se rearma: Russo le encuentra la vuelta a un refuerzo para solucionar un problema
Llegó en el último mercado de pases y todavía no tuvo incidencia en el equipo, por lo que el DT lo probará en su puesto natural.
La temporada de Boca avanza con más dudas que certezas y Miguel Ángel Russo, en medio de un plantel carente de jerarquía y con rendimientos irregulares, busca alternativas que le den solidez al equipo. La falta de respuestas en algunos sectores de la cancha encendió alarmas en Brandsen 805, especialmente en un puesto sensible que ha generado debate entre hinchas y cuerpo técnico.
El mercado de pases de Boca dejó incorporaciones limitadas y, en consecuencia, varias incógnitas sobre cómo encajar a los refuerzos. Algunos llegaron con la expectativa de ser determinantes y todavía no lo lograron. Sin embargo, en las últimas semanas apareció una posible solución en un lugar inesperado: un jugador que fue probado en diferentes posiciones y que parecía no encontrar su rol definitivo dentro del once de Miguelo.
Braida jugará como lateral izquierdo en Boca
Se trata de Malcom Braida, quien fue ubicado como lateral izquierdo en los entrenamientos y comenzó a perfilarse como competidor directo de Lautaro Blanco, tal como informó Augusto César. La decisión del técnico se da en un contexto particular: Frank Fabra, histórico en el puesto, perdió terreno, no renovará su contrato y cada vez es más resistido por el hincha. Así, el panorama abría un vacío que Russo intenta resolver con una jugada que cambia la consideración sobre uno de sus refuerzos más discutidos.
Braida llegó a pedido de Russo desde San Lorenzo en el último mercado por 1,5 millones de dólares, con la expectativa de aportarle versatilidad al plantel. Jugó como volante y extremo, aunque sin rendimientos convincentes. Ahora, el regreso a su puesto natural como lateral izquierdo lo coloca en una disputa clave. De hecho, en el once alternativo que paró el cuerpo técnico ya apareció en esa función, dejando en claro que la idea es darle minutos para que compita mano a mano con Blanco.
Para Boca, el movimiento es doblemente positivo. Por un lado, recupera a un futbolista que había quedado en el limbo táctico y empezaba a ser cuestionado. Por otro, encuentra una variante para un sector del campo en el que la falta de recambio real había generado dolores de cabeza. Con Fabra relegado, la aparición de Braida le da aire al equipo y muestra que todavía hay margen para reacomodar piezas sin esperar al próximo mercado.