Una frase de Daniel Seoane siembra la duda en el Rojo, que de la mano de Quinteros todavía no se encuentra con la victoria.

La tensión en Avellaneda crece al ritmo de los resultados. Independiente atraviesa una de sus etapas más delicadas de los últimos años, con una racha negativa que ya supera los tres meses sin triunfos, un plantel desbalanceado y una hinchada que empieza a perder la paciencia. En medio de este panorama, la dirigencia comienza a definir el plan de acción para diciembre, pero la hoja de ruta elegida promete más conflictos que soluciones.

Mientras los hinchas reclaman por refuerzos urgentes, el mercado de pases de Independiente se perfila en sentido opuesto: la prioridad será vender jugadores para equilibrar las finanzas. Así lo reconoció Daniel Seoane, secretario general del club, en diálogo con De la Cuna al Infierno: “A Quinteros le parece demasiado largo el plantel, así que seguramente en diciembre se vendan varios jugadores”. 

Independiente se prepara para vender fuerte en el mercado

“En los últimos meses hicimos erogaciones fuertes y debemos recuperar algo de dinero”, afirmó. La frase resume la dirección del plan dirigencial: depurar, vender y reducir costos. Sin embargo, esa estrategia choca de frente con la realidad futbolística del equipo. El ciclo de Gustavo Quinteros arrancó sin respuestas inmediatas y el diagnóstico interno es claro: el problema de Independiente no es el exceso de jugadores, sino la falta de jerarquía en los puestos clave. 

En el 2-0 ante Lanús, el equipo mostró actitud y hasta momentos de buen juego, pero volvió a perder. Los errores defensivos y la falta de eficacia fueron los mismos síntomas que arrastra desde hace meses. El plantel no da respuestas y el DT, en cada conferencia, pide tiempo y soluciones. El contraste se agrava cuando se repasan los antecedentes recientes.

En el último mercado, el club priorizó movimientos menores y no incorporó el zaguero central que Julio Vaccari había pedido antes de su salida. Hoy, Quinteros sufre las consecuencias: entre lesionados, suspendidos y rendimientos bajos, se ve obligado a improvisar en defensa y a forzar el regreso de futbolistas como Sebastián Valdez, aún sin ritmo competitivo. “Nos faltan alternativas, pero vamos a salir adelante con lo que tenemos”, aseguró el entrenador tras la caída ante Lanús.

Independiente necesita refuerzos para revertir este presente

Mientras tanto, el clima en el Libertadores de América se vuelve cada vez más áspero. Los hinchas descargan su bronca contra Néstor Grindetti y la dirigencia, y el propio estadio se convirtió en un hervidero: insultos, pancartas y discusiones con jugadores reflejan la descomposición del vínculo entre el equipo y la gente. “El presente futbolístico es porque jugamos mal, no por el arbitraje”, reconoció Seoane, en una frase que desnuda la autocrítica que aún no se traduce en medidas concretas.

Con apenas seis puntos en doce fechas y un cierre de año que promete turbulencias, Independiente se encuentra ante un dilema estructural. Vender puede aliviar los números, pero no arreglará los problemas en la cancha. Si el club mantiene la misma lógica financiera en diciembre, corre el riesgo de iniciar el 2026 con una base aún más debilitada. El Rojo necesita reforzarse para salir del pozo, pero el plan dirigencial apunta a reducir el plantel, una estrategia que podría agravar la crisis en lugar de solucionarla.