Estudiantes cambia el foco y apuesta por el juvenil que no viajó al Mundial Sub 20
Un volante con personalidad, lectura de juego y criterio, que puede ser clave para el futuro del equipo dirigido por Eduardo Domínguez.
Con la eliminación en la Copa Libertadores aún fresca y un balance económico en rojo por primera vez en once años de gestión de Juan Sebastián Verón, Estudiantes empieza a ajustar su hoja de ruta. La prioridad ya no pasa únicamente por competir internacionalmente, sino también por reequilibrar las cuentas y potenciar los recursos internos, una política que vuelve a poner en el centro de la escena a los juveniles del club.
En ese contexto, el próximo mercado de pases de Estudiantes se perfila distinto, con menos incorporaciones costosas y más espacio para los futbolistas surgidos del semillero. La necesidad de vender para compensar el déficit y la decisión de no desarmar el plantel principal empujan al club a mirar hacia adentro. Y entre los nombres que más ilusionan en City Bell, aparece el de un mediocampista que estaba a punto de representar a la Argentina en el Mundial Sub 20 de Chile, pero que finalmente se quedó en La Plata.
Mikel Amondarain se perdió el Mundial Sub 20 pero ilusiona a Estudiantes
Se trata de Mikel Amondarain, el volante central de 20 años que fue una de las grandes sorpresas de la temporada. Hasta último momento, todo indicaba que formaría parte del plantel que dirige Diego Placente, pero su nombre quedó afuera de la lista definitiva. Aquella no convocatoria, que en su momento pareció un golpe, terminó convirtiéndose en una oportunidad para consolidarse en el primer equipo albirrojo.
/https%3A%2F%2Fmedia.topmercato.com%2Farg%2F2025%2F10%2Fimago1066928583.jpg)
En diálogo exclusivo con Top Mercato, el periodista especializado en Estudiantes Gregorio Sica explicó por qué el juvenil es considerado una de las grandes apuestas del club: “Amondarain viene muy bien desde hace unos años. En inferiores destacaba pero desde que tocó reserva el año pasado se notaba que era jugador para Primera. Todo este año entrenó con la Primera pero no lo ponían, ya que Domínguez no suele jugar con juveniles, y no parece notarse su inexperiencia”.
Con respecto a su estilo de juego, nos afirmó que “es interno pero en Estudiantes está jugando más de 5 posicional, y cuando debutó con Racing cubrió más la banda derecha. Tiene buena salida y buena recuperación, su punto débil probablemente sea pisar el área, no tiene buena definición. También es bueno en el traslado y ocupa muy bien los espacios en lo defensivo”, agregó el analista, quien destacó su madurez táctica.
La historia de Mikel Amondarain y su primer contrato con Estudiantes
Nacido en Bavio y con paso previo por Racing de esa ciudad, Amondarain llegó al Pincha en 2017 y firmó su primer contrato profesional en abril de 2025, con una cláusula de rescisión que se desconoce. Su debut en Primera se dio en un contexto de urgencia, ante una seguidilla de lesiones en el mediocampo, pero rápidamente mostró personalidad y lectura de juego. Su rendimiento convenció a Eduardo Domínguez, que lo mantuvo en la rotación del equipo incluso en los cruces de Copa.
En Estudiantes ven en él un mediocampista moderno, con despliegue, intensidad y criterio, una especie de heredero del modelo de volantes que históricamente caracterizó al club. Su desarrollo coincide, además, con una nueva estrategia institucional: fortalecer a los jóvenes antes de venderlos. Con un presupuesto que demanda equilibrio, Verón y la secretaría deportiva planean blindar su contrato y convertirlo en una pieza estable del futuro inmediato, algo que pensaban desde que se veía posible su convocatoria al mundial en Chile.
Mikel Amondarain se quedó en La Plata con la misión silenciosa de ser protagonista de la reconstrucción. En un Estudiantes que busca reencontrar su identidad entre la gestión y la competencia, su figura representa el emblema de un club que vuelve a apostar por lo que siempre supo hacer mejor, que es darle valor a lo propio antes de mirar afuera.