Lo borró Gallardo en River, fue promesa con Passarella y ahora busca ascender a la Primera Nacional: el impensado recorrido de Facundo Affranchino
Debutó a los 17 años en el Millonario, y su carrera lo llevó por distintos clubes del Ascenso, con un paso fugaz por México y Ecuador.
La carrera de Facundo Affranchino dibuja una curva difícil de explicar con una sola frase. Arrancó en la élite con la camiseta de River, se codeó con leyendas en el vestuario, dio una vuelta olímpica y luego chocó contra el golpe más duro de la historia del club. Pasó por la Primera, giró hacia el Ascenso, cruzó fronteras, sufrió violencia en una cancha del interior y volvió a ponerse un objetivo grande con Atlético de Rafaela.
A simple vista, el hilo que une cada etapa parece frágil. De cerca, aparece una constante que lo define: persistencia. En Núñez, en San Juan, en Córdoba, en Bahía Blanca, en Rafaela, donde ahora milita con 35 años y un contrato hasta diciembre de 2025. Una carrera con marcas imborrables que, incluso ahora, sigue sumando capítulos. Este tipo de historias abundan en el fútbol, aunque no se las cuenta demasiado, por lo que ahora ponemos el foco en lo que fue la peculiar carrera de Affranchino.
Facundo Affranchino en River: debut, campeonato y descenso
Paraná lo vio nacer y River lo adoptó en edad juvenil. Su debut en Primera fue con 17 años en el Apertura 2007 ante Huracán. El entrenador era Daniel Alberto Passarella. Un año después, el volante integró el plantel campeón del Clausura 2008 con Diego Simeone. No acumuló minutos oficiales en ese torneo, aunque ese lazo temprano con la gloria dejó una vara alta para el futuro.
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Su despegue real llegó en 2010. Leonardo Astrada lo ubicó como pieza de banda y de interior, y aparecieron los primeros gritos. Le marcó un gol a San Lorenzo para el 1-0 de marzo de 2010 y otro ante Huracán en agosto. El caudal de confianza se elevó, pero el contexto del club, en cambio, se marchitó con rapidez.
El 2011 instaló una presión insoportable. River perdió la categoría frente a Belgrano y el plantel entero cargó con una mochila que pesó más allá del descenso. Affranchino lo contó con honestidad en una entrevista posterior en TNT Sports, donde afirmó que “nos costaban cada vez más los partidos y sacamos pocos puntos”. Buscó ayuda profesional un año después, aunque en aquel momento el vestuario se juró mirar hacia adelante y reparar la herida.
En 2014, ya bajo la conducción de Marcelo Gallardo, llegó una definición tajante. El técnico le comunicó que no iba a tenerlo en cuenta. Quedaban seis meses de contrato, así que el jugador y la dirigencia acordaron una salida. Así se dio el fin de un vínculo de siete años en el plantel profesional, y de toda una vida en el predio de Ezeiza. La escena reflejó otra verdad del fútbol grande: en River, la rotación constante de entrenadores y refuerzos reduce el margen para los que no logran continuidad.
Facundo Affranchino sale de River y recorre el ascenso
Antes de aquel cierre con River, el volante ya había comenzado a trazar otras rutas. Pasó por San Martín de San Juan en 2012 y 2013, a préstamo, y luego siguió su camino por Belgrano, Unión, Ferro e Instituto. Fueron etapas con momentos sólidos y otros mucho más modestos, dentro de una búsqueda de estabilidad que terminó dibujando un mapa repleto de camisetas y mudanzas.
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México y Ecuador también registraron su nombre, aunque fueron experiencias breves y con una adaptación más compleja de lo esperado, en los clubes Lobos y Olmedo, respectivamente. El regreso fue rápido, y el fútbol del ascenso argentino lo esperaba con un desafío completamente distinto: menos reflectores, más viajes, canchas exigentes y un margen de error mínimo.
Bahía Blanca se transformó en su nuevo hogar deportivo a partir de 2020. Olimpo lo recibió con un proyecto concreto y ambicioso: volver a la Primera Nacional. Affranchino se convirtió en un referente, asumió el liderazgo, aportó despliegue y voz en un equipo plagado de jugadores jóvenes. La Copa Argentina le ofreció una vitrina especial, donde llegó a cruzarse con Boca.
Las noches más duras de Facundo Affranchino
El 2024 dejó una postal que sacudió al Federal A. Olimpo enfrentó a Sarmiento de La Banda por el Reducido, en una serie cargada de tensión. Tras el empate global, el pase se definió por ventaja deportiva y el final derivó en escándalo. Affranchino recibió un piedrazo en la cabeza desde una tribuna, una agresión que obligó al ingreso inmediato de los médicos.
Más tarde, denunció los fallos arbitrales y relató el clima hostil en una entrevista post partido, relatada por La Página Millonaria. “Nunca en mi vida me tocó vivir algo así. No hay palabras para describirlo, es mucha la impotencia y la indignación. Fue alevoso. Todo. Las chiquitas, las grandes, el penal. Nunca nos dejaron llegar cerca del área rival“, afirmó en su momento. El episodio quedó grabado como una cicatriz visible en su carrera.
La temporada 2025 lo encontró con otra camiseta histórica del interior: Atlético de Rafaela, con el objetivo de regresar a la Primera Nacional. Affranchino asumió el rol de conductor y de voz fuerte dentro del grupo. En una entrevista con Radio ADN habló de su adaptación a distintas posiciones y se mostró cómodo con la ciudad y con la cercanía familiar.
La final frente a Ciudad Bolívar terminó en manos del rival. En la definición por penales, el octavo remate de la Crema lo tuvo Affranchino, y dejó una imagen que dolió. El disparo se fue por encima del travesaño y desató el festejo del conjunto bonaerense. Fue un golpe duro, aunque no definitivo. Rafaela conservó la vía de la Reválida, con la promesa de seguir compitiendo hasta el último día.
Lo que aprendió Facundo Affranchino en cada escala
Passarella le dio el primer empujón. Astrada y Cappa marcaron su etapa más regular en River. Simeone le dejó conceptos de trabajo y orden. J. J. López lo relegó en el año más oscuro del club. En San Martín de San Juan encontró confianza y espacio. En Ferro e Instituto vivió períodos aceptables, aunque sin continuidad prolongada. En Olimpo sumó liderazgo y objetivos claros. Y en Rafaela incorporó responsabilidad dentro de un grupo que sabe exactamente lo que busca.
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El jugador suele rescatar algo de cada técnico. De su etapa juvenil en River destaca a Fernando Kuyumchoglu y Alejandro Montenegro, figuras clave para chicos lejos de sus familias, tal como contó en diálogo con Infobae. De Astrada y Cappa resalta el respaldo en días difíciles. Del contexto Gallardo subraya la disciplina y la claridad en el día a día, incluso sin minutos en cancha. Y del Ascenso valora el oficio, la paciencia y el temple que solo se adquieren con los años.
El nombre de Facundo Affranchino aparece hoy asociado a un penal alto en una final del Federal A, pero también a un campeonato con River, a un descenso que partió al país futbolero y a una agresión que expuso las grietas del sistema. Si hay un punto en común para todas las diversas etapas de su carrera, es la resiliencia, que aparece incluso en el ocaso de sus días como futbolista profesional.