Otra mala noticia para el cuadro de Boedo, que tiene un nuevo obstáculo de cara al próximo mercado de pases.

San Lorenzo atraviesa un cierre de año repleto de incertidumbre. El equipo que dirige Damián Ayude busca sostener la competencia con un plantel corto, mientras la dirigencia intenta contener una crisis institucional que amenaza con extenderse más allá del plano deportivo. Las señales son cada vez más preocupantes y el margen de maniobra se achica semana a semana.

En este contexto, el mercado de pases de San Lorenzo se convirtió en un rompecabezas difícil de resolver. El entrenador, consciente de las limitaciones que impone la economía del club, comenzó a evaluar el regreso de jugadores a préstamo y a diagramar un plan de emergencia por si no se puede incorporar en 2026. Sin embargo, el panorama que se conoció en las últimas horas complicó aún más cualquier posibilidad de planificar el futuro.

San Lorenzo recibe cinco inhibiciones nuevas

Según información revelada por el periodista Germán García Grova, San Lorenzo acaba de recibir cinco nuevas inhibiciones por parte de la FIFA, todas por tiempo indefinido. De esta manera, el club acumula un total de once sanciones activas y se convirtió en el segundo más inhibido del continente, solo por detrás de San José de Bolivia. La noticia cayó como un balde de agua fría en Boedo, donde las expectativas de resolver el conflicto financiero antes de fin de año eran mínimas, pero no inexistentes.

Para Ayude, el impacto es futbolístico y emocional. El técnico había apostado por un modelo basado en la proyección de juveniles y la recuperación de algunos jugadores con pasado en el club, pero la falta de recursos y la imposibilidad de reforzar el plantel limitan su margen de acción. La idea ahora es reestructurar la pretemporada y enfocar el trabajo en aquellos futbolistas cedidos que deberán regresar en diciembre.

Desde la comisión encabezada por Julio Lopardo, la postura sigue siendo la misma: priorizar el pago de salarios por encima de las deudas internacionales, aun cuando eso implique nuevas sanciones. La deuda total supera los 2,2 millones de dólares y, si no se regulariza, el Ciclón podría quedar fuera de competencia en el próximo libro de pases.

En Boedo reina la preocupación. San Lorenzo no solo enfrenta una crisis económica sin precedentes, sino también el desafío de sostener un proyecto deportivo en medio del caos. Ayude intenta transmitir calma y seguir adelante, pero el escenario actual demanda soluciones urgentes para que el club no se quede del todo afuera del período de transferencias.