Marcelino Moreno, el distinto de Lanús: el próximo desafío que lo acerca al radar de River
Fue figura a lo largo del torneo, y demostró que está para ponerse la camiseta de un gigante del país: ¿dará ese salto?
Marcelino Moreno vive uno de los momentos más plenos de su carrera. A los 30 años, el mendocino se ha convertido en el faro creativo del Lanús campeón de la Copa Sudamericana 2025, una pieza que combina jerarquía, desequilibrio y una madurez competitiva que lo encontró en el instante justo para recuperar su mejor versión. En un fútbol argentino con déficit de talento ofensivo, el 10 granate se distingue por gambetear, crear y resolver cuando su equipo más lo necesita.
La final en Montevideo fue apenas el broche de oro para una campaña en la que Moreno volvió a sentirse protagonista. No es casualidad que su nombre regrese al radar de los grandes cada semestre, ni que su presencia haya reabierto debates sobre si todavía está a tiempo de pegar un salto definitivo. En un fútbol que premia cada vez menos a los jugadores capaces de inventar algo distinto, él insiste en marcar la diferencia a través de su instinto y su técnica.
La carrera de Marcelino Moreno, figura del Lanús campeón
El título continental con Lanús tuvo a Moreno como figura silenciosa pero decisiva. Abrió partidos clave, como aquel gol contra Melgar que desarmó a la defensa peruana, y sostuvo al equipo en momentos de tensión, como el empate ante Puerto Cabello o la definición fría poniéndola contra un palo en la ida frente a Fluminense. No necesitó ser estruendoso para destacarse, y fue clave para un Lanús que encontró equilibrio con Mauricio Pellegrino como DT.
Esa influencia actual se entiende todavía mejor si se repasa su recorrido. Moreno debutó en 2016 bajo la mirada de Almirón, donde compartió plantel con ídolos como Lautaro Acosta y José Sand. Después, vivió su primer salto internacional: Atlanta United lo compró en 2020 por casi 7 millones de dólares, una cifra que confirmaba su enorme potencial en aquel entonces.
Más tarde llegó su aventura en Coritiba de Brasil y, finalmente, su retorno al Sur en 2024, ya con experiencia, otro ritmo competitivo y la madurez necesaria para asumir un rol protagónico. Desde entonces acumuló 20 goles, 20 asistencias y un liderazgo futbolístico que permitió a Lanús escapar de la irregularidad y volver a sentirse competitivo.
Cómo juega Marcelino Moreno y cómo le fue en 2025
Su estilo de juego es parte de su identidad: características de un enganche clásico, gambeta en el uno contra uno, y precisión para filtrar pases en zonas donde otros no se animan. Puede partir desde la izquierda, pero su hábitat natural es el centro del ataque, donde administra el ritmo, pausa o acelera y rompe líneas con regates que parecen de otra época.
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En 2025 redondeó 44 partidos, 10 goles y 7 asistencias, números que exponen una influencia directa en el último tercio pero no alcanzan a describir lo que significa verlo jugar, lo desequilibrante que es y el desgaste que genera en la defensa rival. Con ese presente, la pregunta que vuelve a instalarse es inevitable: ¿puede dar otro salto? Y allí aparece un nombre propio.
River, el destino ideal para Marcelino Moreno
River atraviesa una reconstrucción profunda, marcada por la salida de históricos, la necesidad de rejuvenecer la base y la urgencia de sumar futbolistas ofensivos capaces de desequilibrar sin depender exclusivamente del sistema. Gallardo inició una depuración que ya se llevó a Enzo Pérez, Nacho Fernández, Casco, Pity Martínez y Borja, mientras evalúa desprenderse de nombres como Bustos, Boselli, Colidio y Paulo Díaz. Ese escenario obliga al club a buscar un perfil que hoy escasea: un creador que pueda destrabar un partido con una jugada diferente.
En ese mapa, Marcelino Moreno encaja con claridad. Tiene el oficio que Gallardo valora, la madurez competitiva para rendir en un grande y, sobre todo, el hambre de disputar desafíos superiores. La posibilidad de jugar Copa Libertadores en un club con tanta historia, con una estructura ofensiva que lo potenciaría, seduce a cualquier futbolista de su categoría. Además, Moreno ya demostró que no le pesa transformarse en el foco creativo de un equipo que necesita reinventarse.
Por eso, sería una opción efectiva y asequible para los dirigentes. A diferencia de otros futbolistas de primer orden del continente, como los que River ha fichado en el pasado y con los que aún sigue obnubilado, Moreno es un jugador de costo accesible, rendimiento comprobado y un perfil táctico que encaja de inmediato. Su etapa en Lanús podría estar entrando en un punto de inflexión natural, donde con solo un año restante en su contrato, podría analizar la opción de dar el salto a un gigante del fútbol argentino.
El contexto deportivo también ayuda: River busca cinco o seis refuerzos para reconstruir su estructura ofensiva y creativa, y el nombre de Moreno aparece alineado con la idea de aprovechar un futbolista nacional, vigente, con rodaje internacional y capacidad para absorber presión. Sin ser un proyecto de jugador, tampoco está en un punto de veterano, con lo cual le podría dar al Millonario al menos un par de años a un nivel físico competitivo.
Un punto clave en la posible llegada de Moreno a River es cómo podría convivir futbolísticamente con Juan Fernando Quintero, otro enganche de características asociativas y sensibilidad técnica. Aunque en el papel puedan lucir superpuestos, la lectura fina muestra que sus perfiles podrían potenciarse: Moreno tiene más despliegue, cambio de ritmo y agresividad en la conducción vertical, mientras que Juanfer sobresale en la pausa, la visión panorámica y los toques de primera. La presencia del jugador de Lanús permitiría aliviarle responsabilidades creativas al colombiano.
Además, Gallardo conoce de memoria cómo ensamblar a dos volantes creativos sin que el equipo pierda equilibrio: ya lo hizo con Nacho Fernández y Quintero, y también con De La Cruz en etapas donde coexistían funciones similares. Moreno ofrece algo que Juanfer ya no sostiene con regularidad, continuidad física y una intensidad sostenida en campo rival. Esa energía permitiría que Quintero intervenga en momentos específicos. Es decir, ambos perfiles podrían coexistir y hasta beneficiarse mutuamente.
El mercado de pases 2026, clave para Marcelino Moreno
El mercado de pases 2026 presentará oportunidades y tensiones para Lanús. Moreno tiene peso simbólico y un rol fundamental, pero también un valor que podría aprovecharse después de un título internacional que lo revalorizó. Si la reconstrucción en River avanza como proyecta Gallardo, el mendocino podría convertirse en una de las grandes apuestas del mercado. Por ahora disfruta la gloria con el Granate. Lo que viene, como siempre en su carrera, dependerá de si se anima a algo distinto.