Antes de ir a fondo por la Joya, la dirigencia y el cuerpo técnico tienen en claro que deben definir una cuestión importante.

Boca empieza a ordenar su 2026 con una buena dosis de ambición. Tras un cierre de año convulsionado, con salidas pesadas, un cuerpo técnico bajo análisis y la necesidad de volver a competir fuerte en la Copa Libertadores, Juan Román Riquelme ya trabaja en silencio sobre nombres capaces de elevar el techo del plantel. Se espera una inversión importante para otro año con la posibilidad de volver a ser protagonista internacional.

En ese marco, el mercado de pases de Boca avanza con una lógica distinta a la de otros veranos. La dirigencia no solo evalúa jerarquía y contexto contractual, sino que profundiza en un aspecto que pasó factura reciente: el físico. La experiencia con refuerzos de peso que alternaron presencias con largas ausencias encendió una alarma interna que ahora condiciona cada movimiento importante.

Boca analiza el estado físico de Paulo Dybala

El protagonista en este caso es Paulo Dybala. El nombre que ilusiona al hincha, que Riquelme quiere desde hace tiempo y para el cual Boca ya tiene diseñado un contrato acorde a su estatus. Sin embargo, según reveló Marcos Bonocore, el Xeneize tomó una decisión clave antes de avanzar: realizar un escaneo exhaustivo de su historial de lesiones, una orden que tiene antecedentes claros.

En Boca no quieren repetir lo ocurrido con Edinson Cavani y Ander Herrera. Ambos llegaron con enorme expectativa, pero las lesiones musculares les impidieron tener continuidad y terminaron perdiéndose más partidos de los que jugaron. Nadie discute la jerarquía de Dybala, pero el club entiende que su arribo solo tendría sentido si puede sostener regularidad competitiva en un calendario exigente.

Durante 2025, Dybala sufrió múltiples inconvenientes físicos, incluyendo golpes en la rodilla, desgarros, molestias musculares y una lesión en el flexor que lo dejó afuera durante todo noviembre. Esa seguidilla no solo afectó su continuidad en la Roma, sino que también lo alejó de la consideración de Lionel Scaloni de cara al Mundial 2026. En Italia, incluso, ya se habla de que su renovación está en duda precisamente por ese motivo.

Por eso, el detalle que define todo no es económico, futbolístico o sentimental, sino médico. Boca está dispuesto a ir a fondo por Dybala, pero solo si los estudios confirman que su estado físico permite proyectarlo como un jugador determinante y no como una apuesta de riesgo. La idea es que llegue libre, con el pase en su poder, y en condiciones óptimas.

La ilusión está intacta. Riquelme ya “separó” el dinero, tal como informó Planeta Boca Juniors, y el entorno familiar podría jugar a favor. Pero al tratarse de la Joya, un jugador que tuvo tantos problemas físicos a lo largo de su carrera, es este el punto más complejo. Una decisión de la que dependerá gran parte del mercado de pases 2026 de Boca.