Si bien el Matador le prometió a su capitán que sería transferido, el presidente de la institución tomó una polémica decisión en el mercado.

Talleres transita días de pretemporada con una calma que, por momentos, parece engañosa. A 16 días del debut ante Newell’s, Guido Herrera trabaja a la par del plantel en Cardales y se perfila para arrancar el torneo como titular, pero el arco aún es un tema abierto.

En el mercado de pases de Talleres, esa incertidumbre debería empujar una prioridad clara de asegurar un plan B real para un puesto sensible. Sin embargo, puertas adentro se tomó una decisión llamativa: se enfriaron las gestiones para incorporar un arquero, aun cuando hoy detrás del capitán solo aparecen juveniles como Santino Barbi y Jeremías Florentín.

Fassi no busca un arquero para Talleres

Aquella es la postura de Andrés Fassi frente a un escenario que está lejos de ser resuelto. Talleres mantiene la guardia alta ante una eventual salida de Herrera, que conserva una promesa de transferencia, pero eligió no avanzar con un reemplazo hasta que haya una oferta concreta sobre la mesa, tal como informó La Voz.

La lógica tiene el argumento de no gastar antes de tiempo y evitar sumar un sueldo más a un plantel que ya viene siendo reconfigurado con ventas, préstamos y recortes. El problema es el calendario, porque el debut asoma y, si la operación por Herrera se activa sobre el cierre, el club puede quedarse sin margen para negociar con calma.

En las últimas semanas, el arco tuvo movimientos que alimentaron esa incertidumbre. Inter Miami y Atlanta United mostraron interés por Herrera, aunque ambos finalmente fueron por otras opciones, y en Barrio Jardín todavía esperan que aparezca una propuesta nueva, incluso con Brasil como posibilidad latente.

Mientras tanto, el mercado de arqueros se achica. Franco Petroli, que era una de las alternativas evaluadas, está muy cerca de Lanús, y Jeremías Ledesma, otro apuntado, se encamina a Rosario Central, dos señales que obligan a rearmar la lista de urgencia si el club queda obligado a moverse más tarde.

Este punto también se conecta con un debate más amplio que rodea a Fassi y se repite en los últimos años: no tanto la cantidad de incorporaciones, sino el momento en el que llegan. Talleres suele activar el mercado cuando la competencia ya está cerca o incluso iniciada, y ese patrón vuelve a aparecer justo cuando el puesto más delicado pide previsión.

En el fondo, la postura del presidente es la de sostener a Herrera, estirar la definición y moverse solo si la salida se vuelve inevitable. El riesgo es que si la oferta llega sobre la hora, Talleres no solo perderá a su capitán, sino que podría empezar el año con un arco sin experiencia detrás y con el margen de error reducido al mínimo.