El Muñeco quiere a la joya de Vélez, pero no es tan fácil, y el caso representa las dificultades del Millonario al negociar con un equipo argentino.

River ya cerró varios refuerzos en este verano, pero va a por más. Marcelo Gallardo insiste con reforzar los extremos, aunque las gestiones no avanzan al ritmo que esperaba el cuerpo técnico.

En el mercado de pases de River, la búsqueda de un atacante desequilibrante se transformó en una sucesión de obstáculos. Caídas previas y negociaciones empantanadas dejaron al Millonario en una posición incómoda, con varias prioridades aún sin resolver y el calendario empezando a apretar.

Por qué se enfría lo de Maher Carrizo a River

En particular, la llegada de Maher Carrizo empezó a enfriarse hasta quedar al borde del quiebre. El nombre del juvenil de Vélez pasó de ser una opción concreta a convertirse en un caso testigo de las dificultades que enfrenta River para cerrar operaciones de peso en el fútbol argentino.

El primer punto que aleja a Carrizo de Núñez tiene que ver con el acuerdo entre clubes. River avanzó con una oferta fuerte por el 50% del pase, pero en Liniers mantuvieron condiciones estrictas que no terminaron de convencer a la dirigencia millonaria, y sin consenso económico la operación quedó en pausa.

Más allá de los números, el segundo factor es incluso más determinante y corre por cuenta del propio jugador. Carrizo no quedó conforme con la propuesta de River y, sobre todo, dejó en claro que su prioridad es dar el salto al exterior antes que seguir su carrera en el fútbol argentino.

Ese deseo explica por qué nunca llegó el visto bueno del atacante, aún cuando Vélez mostró mayor flexibilidad que en mercados anteriores. La postura del futbolista fue clara desde el inicio: esperar una oferta de Europa y no apresurar una decisión que pueda condicionar su proyección.

En las últimas horas, ese escenario tomó aún más fuerza con el interés concreto de Feyenoord. La aparición del club neerlandés no solo refuerza la idea del jugador de emigrar, sino que además compite directamente con River, aunque se trate de una liga de segundo orden dentro del mapa europeo.

Mientras tanto, Carrizo continúa entrenándose con Vélez y sumando minutos en los amistosos de pretemporada, una señal de que el Fortín no lo considera fuera del proyecto inmediato. En Núñez, en cambio, empiezan a mirar la negociación con mayor cautela, conscientes de que forzar una operación sin el convencimiento del futbolista puede ser contraproducente.

Para Gallardo, el caso deja una lectura incómoda pero concreta. River puede acercarse a los números que exige el mercado local, pero cuando el jugador prioriza Europa y el acuerdo económico no cierra del todo, el margen de maniobra se reduce al mínimo y obliga a recalcular el plan.