River se enfrenta a un problema peculiar en este mercado de pases, mientras las negociaciones se dilatan por su objetivo actual.

El mercado de pases de la Liga Profesional de Fútbol tiene a River Plate como uno de sus protagonistas, pero también como uno de los clubes más complicados. Mientras Marcelo Gallardo refuerza un plantel competitivo para la temporada 2025, las negociaciones por un jugador clave se siguen dilatando, y las preocupaciones internas crecen por una cuestión que el club aún no logra resolver.

Lucas Esquivel, el lateral izquierdo de Athletico Paranaense, se ha convertido en el protagonista de la novela del verano en Núñez. Con una propuesta que parecía definitiva, de 4,5 millones de dólares por el 80% de su pase, River esperaba cerrar rápidamente la operación. Sin embargo, los brasileños cambiaron las condiciones y ahora exigen 5,5 millones, complicando los planes del Millonario. En este contexto, Esquivel no solo se mantiene firme en su deseo de vestir la banda roja, sino que incluso ha dejado de entrenar con su equipo como medida de presión.

River intenta cerrar a Esquivel y achicar su plantel

Pero mientras las negociaciones tardan más de lo que esperaban los del Millonario, hay otro problema que preocupa a la dirigencia encabezada por Jorge Brito. Más allá de reforzar el plantel, River enfrenta serias dificultades para reducirlo. Varios jugadores que no son titulares no están dispuestos a marcharse, aun cuando hay interés de otros clubes. Así lo contó el periodista Hernán Castillo, quien afirmó que ahora mismo es el mayor dolor de cabeza para el CARP.

Esto también quedó evidenciado en las declaraciones del presidente de Belgrano de Córdoba, Luis Artime, quien afirmó que “Hay muchos jugadores de River que no se quieren ir siendo suplentes, esa es la realidad. Fuimos a buscar algún jugador, pero no hay posibilidad, se quedan a pelearla”. Entre los nombres que circularon, se mencionaron a Ramiro Funes Mori y Matías Kranevitter, quienes habrían rechazado ofertas para salir del club.

La razón detrás de esta negativa es económica: los contratos ofrecidos por River resultan difíciles de igualar para otros equipos del fútbol argentino. Esto no solo limita la capacidad del club para liberar espacio en su plantilla, sino que también restringe las posibilidades de seguir incorporando jugadores. En este contexto, River tiene poco tiempo para cerrar a Esquivel, mientras que se enfrenta a un plantel que quiere acortar y no sabe cómo.