La salida de Gago dejó al club sin DT titular en el momento más caliente del semestre. El hombre de confianza de Riquelme volvió a ponerse el buzo.

La etapa de Fernando Gago al frente de Boca Juniors se terminó antes de lo esperado. La eliminación en fase 2 de la Copa Libertadores a manos de Alianza Lima fue el golpe final. Aunque después hilvanó algunos buenos resultados en el torneo local, el Superclásico perdido ante River Plate en la Bombonera y la falta de una identidad clara de juego sellaron su salida. Con el calendario apretado y los playoffs de la Liga Profesional en la vuelta de la esquina, la dirigencia no quiso apurarse con el nuevo técnico. Y ahí volvió a aparecer un nombre conocido en la casa: Mariano Herrón.

Herrón ya sabe lo que es ponerse al frente del equipo en momentos turbulentos. Hombre de confianza de Juan Román Riquelme, con varios interinatos en su espalda, asumió nuevamente el desafío de dirigir a Boca en plena fase eliminatoria del torneo. Sin promesas ni rótulos, Mariano se calzó el buzo y tomó las riendas del equipo mientras el Consejo de Fútbol sigue negociando con candidatos para el cargo definitivo.

En su vuelta al banco, el exvolante decidió cortar con la rutina cómoda: después del empate con Tigre, eliminó el día libre y puso a entrenar a todos pensando en el duelo frente a Lanús por octavos de final. El Xeneize ganó por penales, pero el rendimiento dejó dudas, al punto de que los hinchas insultaron a jugadores y directivos. El propio Herrón fue sincero post partido: “Tenemos que mejorar en la tenencia de la pelota, en ser más punzantes cuando atacamos y llegar al arco rival con más genteHay cosas por mejorar”, declaró sin vueltas. Sin embargo, el grupo respondió y la clasificación a cuartos le dio un poco de aire al plantel.

El desempeño de Boca Juniors en los primeros meses de 2025

Entre enero y mayo de este año, Boca mostró dos caras. En la Copa Libertadores no logró pasar la fase previa, lo que significó un fracaso duro para el club. En la Liga Profesional, terminó cuarto en su zona, clasificando a los playoffs gracias a una racha final positiva.

Pero la falta de regularidad, los cambios tácticos y un plantel que no termina de encontrar funcionamiento colectivo dejaron más preguntas que certezas. Ahora, con Herrón al mando y el Mundial de Clubes en el horizonte, el Xeneize se juega mucho más que una clasificación. Se juega el reordenamiento de su proyecto deportivo.

Mariano Herrón, la apuesta segura de Riquelme

Con los playoffs a la vuelta de la esquina, el presidente de Boca optó por darle continuidad a Mariano Herrón, su ladero y hombre de confianza en la reserva del conjunto xeneize. Sin convencimiento pleno por ninguna de las opciones barajadas, el dirigente decidió que Herrón siga al mando del primer equipo, por lo menos, hasta el Mundial de Clubes.

Con el sistema de fútbol puesto en crisis por los sucesivos fracasos deportivos, Riquelme busca pisar firme con Herrón, y convencer a propios y ajenos que mantener a Herrón en el cargo es la mejor opción. En caso de que el exvolante de Argentinos Juniors no dé la talla, el ídolo Xeneize deberá, sin más remedio, ir en busca de un DT con espalda, personalidad y autonomía. Inocultablemente, esta decisión implicaría, en buena medida, ceder ante los reclamos públicos (empezando por la disolución del Consejo de Fútbol) y le significaría a Román una derrota política que, hasta el momento, no se mostró dispuesto a admitir.

Mientras tanto, los hinchas hicieron sentir su voz el sábado por la noche ante Lanús y los cánticos afectaron al propio ídolo, quien se juega con Herrón, quizás, su última carta política en un mandato precipitadamente desgastado.