La compra del delantero mediante la ejecución de su cláusula no solo suscitó un conflicto entre River y Racing, sino uno interno en Núñez.

En un mercado de pases que parecía comenzar con pasos firmes, River se encontró, puertas adentro, con una grieta inesperada. La tensión se instaló entre el cuerpo técnico encabezado por Marcelo Gallardo y parte de la dirigencia, en medio de la búsqueda por un delantero que, para el Muñeco, resulta indispensable, y ya tiene todo arreglado para ser nuevo refuerzo del Millonario.

El apuntado es Maximiliano Salas, atacante de 27 años, con pasado reciente en Racing y figura clave en la obtención de la Copa Sudamericana 2024 por parte de la Academia. Tras su buen rendimiento y una relación contractual estancada con la dirigencia de Avellaneda, su nombre empezó a sonar en Núñez. Gallardo levantó el teléfono, habló con el jugador y terminó por convencerlo. Pero en el Monumental, no todos están convencidos de que valga tanto.

El desacuerdo entre Gallardo y Brito por Maxi Salas

Según reveló Sebastián Vignolo en ESPN, la cúpula dirigencial del Millonario, encabezada por el presidente Jorge Brito, cuestionó el monto necesario para destrabar la operación: 8 millones de euros netos. “Gallardo lo quiere y Gallardo lo puede mejorar, pero hay una pequeña discusión: ‘¿che, tanta guita?’ Es lógico y válido”, deslizó el periodista. El técnico, firme en su decisión, empujó hasta el final: River ejecutará la cláusula de rescisión y Salas se vestirá de rojo y blanco.

La situación generó cortocircuitos no sólo en River, sino también en Racing. La dirigencia, encabezada por Diego Milito, había acordado una renovación de contrato con el delantero hasta 2028, incluyendo una mejora salarial. Sin embargo, Salas dio marcha atrás tras la llamada de Napoleón y se inclinó por el club del cual, según trascendió, es hincha. Esto desató un aluvión de críticas de los hinchas académicos, que lo silbaron en un amistoso ante Olimpia, además de colgar pasacalles acusando traición.

En Racing tampoco gustó que se rompa un pacto tácito entre clubes argentinos: no ejecutar cláusulas entre sí para evitar conflictos. Cabe destacar que la AFA, luego de este caso que sienta un precedente, cambiará las reglas e incorporará las “cláusulas simplificadas” para cambiar la manera en la que se negocia en el fútbol argentino.

Las nuevas “cláusulas simplificadas” de la AFA tras el caso Salas

Se trata de cláusulas que puedan ejecutarse entre equipos pero que se pueda negociar la forma de pago, y que se tribute mucho menos. Esto fue pedido de River tras lo de Mastantuono y Salas, e implica que el que paga además de lo que sale el jugador, pague 5% en lugar de 15% más, además de que se pueda ejecutar en cuotas. Esto es algo opcional por parte del club vendedor, que también puede negociar un porcentaje de una futura venta. Pero en definitiva, beneficia a los clubes compradores.

Lo que la AFA busca con esta medida es que haya un mayor contacto entre los dirigentes, pero en lo que viene al caso, Gallardo está contento con una incorporación que solidifica su ataque con un jugador que era su máxima prioridad, mientras que desarma a un rival directo en el fútbol local y posiblemente en la Copa Libertadores. Mientras tanto, la dirigencia de River no está tan segura de que haya valido la pena.