Analizamos la decisión del presidente de Boca de ceder a un talento que, al igual que otros como Equi Fernández, brilla en su préstamo a Tigre.

Uno de los protagonistas de este fin de semana en el fútbol argentino fue Jabes Saralegui, figura en la victoria de Tigre por 1-0 frente a San Lorenzo en Copa Argentina. Ese partido llegó días después de que Boca, el club desde el que fue cedido al Matador, se hubiera quedado afuera de la competición. Lo que despertó diferentes reacciones y debates con respecto a su salida del Xeneize a principio de año.

En su momento, el préstamo generó sorpresa y cuestionamientos. No eran pocos los hinchas que lo veían como uno de los proyectos más prometedores del club. Su partida no fue sencilla de digerir, especialmente en un plantel que necesitaba frescura, dinámica y juventud. Sin embargo, hay otra forma de verlo, y tiene que ver con el provecho que le puede sacar Juan Román Riquelme, tanto cuando regrese como a futuro.

Jabes Saralegui brilla en Tigre, y Boca se prepara para su regreso

Con apenas 22 años y una carrera que comenzó a moldearse en las inferiores del club de la Ribera desde 2016, Saralegui ya había dado señales de su potencial. Se consolidó en la Reserva como uno de los mejores mediocampistas del torneo Proyección y, en 2023, fue protagonista en la obtención de la Copa Intercontinental Sub-20. Su debut como titular en Primera llegó ante Racing en octubre de ese mismo año, y desde entonces jugó 42 partidos en total, donde fue de los puntos más altos del plantel.

Boca Juniors midfielder Jabes Saralegui looks on during the Copa Sudamericana match between Argentina s Boca Juniors and
Saralegui, figura en Tigre tras surgir de Boca. (Foto: Imago)

Sin embargo, durante el ciclo de Fernando Gago perdió terreno y fue relegado a un rol secundario. La decisión de Boca de cederlo a préstamo a Tigre fue entendida por algunos como una oportunidad de crecimiento, más aún al saber que se trataba de una cesión sin opción de compra, y por otros como un error. Riquelme, por su parte, tenía su propia lectura.

Hoy, con el correr de los meses, esa arriesgada jugada empieza a revalorizarse. Saralegui es figura indiscutida en el equipo de Diego Dabove, lleva la camiseta número 10 y ha sido clave en la clasificación del Matador a los cuartos de final de la Copa Argentina. “Está en un muy buen momento, con mucha confianza y margen de crecimiento”, dijo su actual entrenador. Y agregó: “tiene nivel para jugar en Boca, ya lo hizo y muy bien”.

En Tigre ya disputó 20 partidos, convirtió 2 goles y brindó 4 asistencias. Además, fue titular en todos los encuentros desde su llegada. El cuerpo técnico encontró en él una pieza vital por su versatilidad, recorrido y claridad con la pelota. Y mientras el equipo de Miguel Ángel Russo busca alternativas para rearmarse tras un mercado de pases con poquísimas soluciones, es fácil discernir que, debido a su calidad, momento actual y las casi nulas variantes de volante por derecha, Saralegui sería titular en este Boca.

La política de Riquelme con las cesiones en Boca

Riquelme, entonces, empieza a ver los frutos de una política que no siempre es comprendida de inmediato. La cesión sin opción de compra asegura que el mediocampista deberá regresar a Boca a fines de este año. Y si su rendimiento actual se mantiene o incluso mejora, el club podrá ganar por partida doble: recuperar un refuerzo listo para asumir un rol protagónico en el primer equipo, y luego posiblemente concretar una venta millonaria en el extranjero.

El escenario para su regreso es propicio. Boca no ha encontrado hasta ahora un mediocampista con sus características. Paredes, con toda su jerarquía, no tiene un socio de recorrido vertical y dinámica constante. Jabes podría cumplir ese rol, sumando juventud y explosión en un equipo que lo necesita con urgencia. Pero también puede transformarse en una pieza codiciada en el mercado, especialmente si su rendimiento sigue siendo destacado.

Este tipo de movimientos no es nuevo en la gestión Riquelme. Algo similar ocurrió con Equi Fernández, quien también salió a préstamo a Tigre en 2022, regresó más maduro y se ganó un lugar como titular. Luego, fue vendido a Arabia Saudita por 20 millones de dólares. Por su parte, Saralegui tiene el potencial para irse a una liga mucho más competitiva, y no se descarta que el Xeneize reciba una cifra similar por su pase.

Boca Juniors v San Lorenzo – Copa de la Liga Profesional 2024 in Buenos Aires, Argentina – 30 Mar 2024 Ezequiel Fernánde
Equi Fernández también brilló en Tigre a préstamo. (Foto: Imago)

La política de ceder juveniles sin perder el control sobre sus derechos económicos parece consolidarse como una estrategia eficaz del Consejo de Fútbol (ahora en plena transformación tras su disolución parcial).  A diferencia de otros clubes que ceden con opción o venden de manera prematura, Boca apuesta a que el rodaje en equipos de menor presión sirva como trampolín. Si funciona, el jugador vuelve reforzado. Si no, al menos se pone en vidriera para una posible venta.

La historia de Saralegui aún está por escribirse, pero el capítulo actual pinta auspicioso para el Xeneize. Con contrato vigente hasta diciembre de 2028, su retorno a fin de año puede ser el primero de varios movimientos que reconfiguren el mediocampo de un Boca en crisis futbolística. Y si alguna oferta seductora llega desde el extranjero, la tesorería azul y oro también tendrá motivos para sonreír.