El Fortín suma un jugador que puede ser clave para el plantel de Guillermo, que consolida un nuevo ideal para el mercado de pases.

El mercado de pases volvió a tener a Vélez como protagonista en las últimas horas, con un movimiento que ilusiona a los hinchas del Fortín. Manuel Lanzini, de 32 años, dejará River para mudarse a Liniers y firmar contrato hasta diciembre de 2026. Una operación que, más allá de lo estrictamente futbolístico, abre una nueva etapa en la forma en que la institución se posiciona en el fútbol argentino.

El arribo del exjugador del West Ham llega en un momento clave. Lanzini, marginado en River y sin espacio en la lista de buena fe de la Copa Libertadores, necesitaba un destino que le ofreciera continuidad y protagonismo. Vélez, urgido por sumar jerarquía en la triple competencia que afronta, entendió la oportunidad y se movió rápido para cerrar un refuerzo que le garantiza experiencia inmediata.

Lo que busca Vélez con la llegada de Lanzini

Con Guillermo Barros Schelotto a la cabeza, el club viene moldeando una política de mercado que ya se empieza a notar con claridad: incorporar jugadores de trayectoria que han quedado relegados en clubes grandes, particularmente en River, y que encuentran en Liniers la chance de relanzar su carrera. Rodrigo Aliendro fue el antecedente perfecto y su impacto convenció a la dirigencia de repetir la fórmula.

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Aliendro, refuerzo de Vélez en el mercado de pases. (Foto: Vélez)

El caso de Aliendro mostró que, con continuidad, los futbolistas que pierden espacio en otros destinos de mayor exigencia pueden convertirse en líderes en el Fortín. Llegó libre y rápidamente se adueñó del mediocampo, aportando equilibrio y despliegue. Ahora, la apuesta con Lanzini apunta a sumar creatividad y visión de juego, un complemento ideal para potenciar a Diego Valdés y generar sociedades con los delanteros.

El acuerdo con River, además, tuvo un detalle clave: Lanzini no saldrá como jugador libre, sino mediante un traspaso que le permitirá estar habilitado para disputar todas las competiciones, a diferencia de lo que sucedió con Marcos Rojo y su llegada a Racing. Una ventaja que Guillermo había pedido expresamente, pensando en la Copa Libertadores, la Liga Profesional (donde debe sumar puntos para la tabla anual) y la Copa Argentina.

Vélez apuesta a jugadores de jerarquía para acompañar a los jóvenes

En paralelo, Vélez también reforzó otros sectores sensibles con nombres de peso: Lisandro Magallán para la defensa, Álvaro Montero en el arco y el propio Valdés para la generación ofensiva. Todos encajan en un patrón que evita apuestas a futuro para ir por futbolistas que ya están listos para rendir. Una política que, sin estridencias, fortalece al plantel de manera inmediata.

Claro que no es un plan sin riesgos. Lanzini llega con un pasado reciente de lesiones y Aliendro había perdido rodaje en River. Pero la idea es clara: darles un contexto competitivo, continuidad y protagonismo para recuperar su mejor versión. Si lo logran, el Fortín habrá consolidado un modelo de mercado que podrá tener en cuenta a futuro, sobre todo para acompañar a los jóvenes que surgen de sus divisiones inferiores.

Vélez encontró un nicho que otros no aprovecharon: rescatar futbolistas con experiencia y jerarquía que parecían descartados en los gigantes. Y si la historia de Aliendro sirve de referencia, el arribo de Lanzini ilusiona a los hinchas y confirma que la fórmula Barros Schelotto ya empieza a marcar tendencia en el fútbol argentino.