Llegó en enero y tardó en afianzarse, pero un aspecto en particular hace que el DT xeneize lo tenga en alta consideración.

Con Miguel Ángel Russo al mando, Boca intenta dejar atrás semanas de irregularidad y afianzar un equipo que pueda pelear en todos los frentes. En ese contexto, no solo las figuras de jerarquía acaparan las miradas: también aparecen futbolistas que, desde un segundo plano, empiezan a escribir su propia historia en el plantel, y lo hacen con actuaciones que obligan al cuerpo técnico a tomar nota.

El equipo viene de cerrar un mercado de pases con pocas incorporaciones, donde Leandro Paredes, figura actual del Xeneize, se llevó todos los focos. Sin embargo, más allá de los refuerzos rutilantes, Boca necesitaba sumar variantes en el mediocampo, un sector que Russo considera vital en su estructura. Allí es donde un futbolista comenzó a abrirse paso, silenciosamente, a base de minutos y rendimientos que dejaron conformes a todos.

Russo está muy conforme con Williams Alarcón

La sorpresa es Williams Alarcón. El volante chileno de 24 años, que llegó a principios de año desde Huracán por 5 millones de dólares, parecía destinado a ser una alternativa más en el banco de suplentes. Sin embargo, sus ingresos en los últimos encuentros lo posicionaron como una carta seria para meterse en el once inicial. Frente a Rosario Central dejó una gran impresión: cada vez que entra genera situaciones de gol, algo que Russo y su cuerpo técnico valoran especialmente.

El propio periodista Diego Monroig reveló en ESPN que el cuerpo técnico “terminó muy conforme con Alarcón, porque cada vez que ingresa, tiene situaciones de gol”. Una frase que explica por qué hoy el chileno empieza a ganar espacio en la consideración del entrenador. En un Boca que todavía sufre para concretar las ocasiones que crea, el aporte de un mediocampista con llegada al área se convierte en un recurso estratégico.

Lo curioso es que, al momento de su llegada, no era visto como un nombre de peso dentro del mercado de pases de Boca. De hecho, compartió cartel con refuerzos más mediáticos. Pero su perfil trabajador, la capacidad de adaptarse a distintos roles en la mitad de la cancha y la facilidad para aparecer en zonas de definición lo vuelven un tapado que Russo empieza a mirar con otros ojos.