En el partido más importante del año para River, los jugadores que eligió a dedo Gallardo a mitad de año no cumplieron las expectativas.

El golpe temprano de Palmeiras desarmó a River y le dejó la serie cuesta arriba en los cuartos de final de la Libertadores. El 2-1 visitante expuso un primer tiempo frágil del equipo de Marcelo Gallardo, que luego reaccionó, y abrió un debate incómodo de cara a la revancha en Brasil. El DT fue autocrítico: el plan no funcionó de inicio y el rival “fue más rápido y lúcido” en cada duelo.

Tras el descanso, River abandonó la línea de 5, se adelantó y, empujado por su gente, encontró rebeldía. Hubo control, situaciones y ese descuento de Martínez Quarta con ayuda de un desvío que deja un hilo de esperanza. Sin embargo, más allá de la mejoría, el choque dejó una radiografía que trasciende lo táctico y se mete en la política deportiva del club.

Cómo jugaron los refuerzos de River contra Palmeiras

Porque la realidad es que los refuerzos del último mercado de pases de River casi no tuvieron incidencia positiva en la noche más exigente del semestre. Y, cuando aparecieron, fue para mal. El caso más sensible fue el de Juan Carlos Portillo: perdió la referencia de Gustavo Gómez en el 1-0 y quedó de espaldas en la acción del segundo tanto, cuando José Manuel López giró con facilidad. 

River Plate vs Palmeiras. Foto: FOTOBAIRES Cuartos de Final Copa Libertadores. *** River Plate vs Palmeiras Foto FOTOBAI
River sufrió en el primer tiempo y levantó en el segundo. (Foto: Imago)

Arriba, Maxi Salas transitó un partido áspero, lejos del área y con poca claridad para decidir. Peleó, descargó, pero nunca encontró el tiro limpio ni la ruptura que justificara su fichaje estelar. En el banco quedó Matías Galarza Fonda, acaso el fichaje más decepcionante del Millonario en este período.

El contraste lo marcó Juan Fernando Quintero: ingresó, pidió la pelota, aceleró por dentro y organizó el asedio final. Paradójico ya que fue el refuerzo más barato de la ventana (2,5 millones de dólares) y, aún así, el que mejor rindió de todos contra el Verdao.

La realidad duele el doble porque la inversión fue fuerte. River destinó cerca de 20 millones de dólares en el mercado invernal para apuntalar todas las líneas: Portillo (5,5 millones) para defender y, llegado el caso, cerrar como volante; Salas (8 millones) para sumar gol y agresividad; Galarza Fonda (4,5 millones) para ampliar variantes en la mitad de la cancha. River sigue vivo, pero la noche en el Monumental encendió las alarmas con respecto a los refuerzos, y Gallardo deberá decidir qué tanto cuenta en ellos para la vuelta.