La incorporación de Marcos Rojo como refuerzo es una decisión cada vez más cuestionada, mientras Racing sueña con la Copa Libertadores.

La derrota de Racing por 1-0 ante Flamengo en el Maracaná por la semifinal de la Copa Libertadores dejó al descubierto, entre otras cosas, una distancia evidente entre la idea de Diego Milito de dar un salto de calidad y la realidad que se ve en la cancha. El equipo de Gustavo Costas resistió casi todo el partido, pero terminó cayendo por un error propio y una jugada desafortunada que dejó heridas más profundas de lo esperado.

El mercado de pases de Racing se posicionaba como uno ambicioso. Con Milito como presidente, el club invirtió para armar un plantel competitivo que pudiera sostener la doble competencia local e internacional. Llegaron refuerzos de experiencia y se retuvieron piezas clave. Sin embargo, cuando llegó el partido más importante de la temporada, las incorporaciones brillaron por su ausencia o dejaron actuaciones que encendieron todas las alarmas.

Marcos Rojo, la cruz de Milito en Racing

En el Maracaná, Racing mostró sacrificio y un arquero en nivel superlativo, pero también la falta de peso que se esperaba de sus refuerzos. Marcos Rojo, quien debía aportar liderazgo en los momentos críticos, terminó siendo el símbolo de todo lo contrario. Primero, un rebote en su estómago definió el 1-0 en contra sobre el final. Después, una acción innecesaria dejó fracturado a Santiago Sosa, figura del equipo y pieza clave para el mediocampo. El codazo, fuera de contexto y sin justificación, fue el cierre de una noche que lo dejó expuesto ante todos.

El exjugador de Boca había llegado libre, con el cartel de refuerzo estelar, para darle jerarquía a la defensa. Sin embargo, su paso por Avellaneda acumula más sanciones, lesiones y errores que buenos rendimientos. No pudo jugar el torneo local por cuestiones reglamentarias, se hizo expulsar en los octavos de final, se lesionó en cuartos, marcó en contra en semifinales y ahora lesionó a su propio compañero. Sin más, se puede considerar el peor refuerzo de la era Milito.

Racing y la ausencia de los refuerzos contra Flamengo

El resto de los refuerzos tampoco logró influir en el marcador. Duván Vergara sigue sin adaptarse, Alan Forneris apenas sumó minutos y Elías Torres no logró sostener el nivel que lo trajo desde Aldosivi. Costas apostó a la experiencia para esta serie, pero las respuestas fueron escasas. Los jugadores que llegaron para marcar diferencias terminaron siendo espectadores del esfuerzo colectivo.

En Avellaneda, la sensación es que el proyecto de Milito aún no encuentra su equilibrio. El presidente habló de dar un “salto de calidad” al asumir el cargo, y en la gestión económica y de infraestructura los avances son claros. Pero en el plano deportivo, el contraste se agiganta. Racing compite, pero no evoluciona. La inversión no se traduce en rendimiento y los refuerzos, lejos de ser soluciones, se convirtieron en interrogantes.

La revancha en el Cilindro será una oportunidad para cambiar el rumbo y demostrar que el golpe en Brasil fue solo un tropiezo. Sin embargo, lo que dejó la noche del Maracaná va más allá del resultado. Racing, en la ida, perdió confianza en una apuesta que, por ahora, no da los resultados que Milito imaginó cuando prometió que el club “volvería a estar entre los grandes del continente”.