Boca al descubierto: el mensaje detrás de los jugadores borrados por Russo
Analizamos la gestión de Riquelme a la hora de gestionar los contratos de los futbolistas que el DT ya no tiene en cuenta.
Boca tiene dos caras en estas últimas semanas. En la cancha, el equipo de Miguel Ángel Russo empezó a encadenar resultados y a acomodarse en la Liga Profesional. Puertas adentro, en cambio, Juan Román Riquelme desarmó el Consejo de Fútbol, dejó a Marcelo Delgado como único nexo y postergó la reestructuración prometida. El clima se siente en el vestuario, donde cada decisión pesa el doble.
En ese contexto, Russo pregona que el que no está al 100% con la idea, queda afuera. Casos como el de Kevin Zenón, quien preguntó por una oferta del exterior y hoy corre de atrás para volver siquiera al banco, son síntoma de un DT que ordena prioridades deportivas por encima de los nombres. La contracara es que esa depuración, sin soluciones de mercado claras, se vuelve un problema operativo para el propio plantel.
Boca tiene 11 futbolistas colgados por Russo
La realidad es que Boca hoy tiene un equipo completo colgado. Son once futbolistas que no son tenidos en cuenta por Russo y, sumados, forman un XI entero, tal como compartió el medio Planeta Boca Juniors. Sergio Romero; Lucas Blondel, Cristian Lema, Mateo Mendia, Frank Fabra; Ignacio Miramón, Agustín Martegani, Kevin Zenón; Lucas Janson, Camilo Rey Domenech y Javier García son los que limpió Miguelo.
El dato es llamativo y costoso. Boca adoptó la política de no rescindir contratos: pagarles todo para cortar ya sería más caro que esperar una salida acordada. El resultado es que hay jugadores sin lugar que siguen cobrando altos salarios y ocupan cupos, mientras el club aguarda ofertas que no llegan o que la dirigencia no considera adecuadas.
En ese tira y afloje, hay quienes no quieren irse porque su ficha y sueldo en Brandsen 805 son difíciles de igualar afuera; y hay casos en los que se desestimaron propuestas que hubiesen aliviado la masa salarial sin comprometer la competitividad del plantel. Así, el vestuario convive con un grupo paralelo que entrena aparte y se sabe fuera de la rotación, una situación que se torna cada vez más extrema.
Como conclusión, en primer lugar hay una mala gestión de activos. Boca no capitaliza ni deportivamente ni económicamente a un lote valioso de profesionales. Segundo, ruido para el DT: sostener once borrados en un semestre exigente es un lastre diario. Si Riquelme mantiene la postura de no rescindir, deberá buscar salidas clave en el próximo mercado de pases de Boca, o pagar el precio de tener un plantel innecesariamente abarrotado.