En plena crisis futbolística, llegó al Xeneize una oferta que a simple vista no parece mala, pero que representa una oportunidad perdida para Boca.

En cada mercado de pases, Boca enfrenta el mismo desafío: equilibrar la necesidad de resultados inmediatos con la visión a largo plazo. Desde que Juan Román Riquelme tomó el mando, el club ha apuntado a una estrategia mixta: fichajes de jerarquía, apuestas del fútbol local y retención de talento propio. Pero hay casos que, con el tiempo, se convierten en encrucijadas. Uno de ellos es el de Kevin Zenón.

El volante zurdo, que llegó desde Unión de Santa Fe a comienzos de 2024, generó expectativa desde el primer día. Buen manejo, pegada, y una cuota de carisma que lo hizo ganarse el apodo de Zinedine en redes. Boca pagó 3,5 millones de dólares por el 80% de su pase, una inversión considerable para el mercado local. Y durante sus primeros seis meses, pareció una jugada brillante: goles, asistencias, y apariciones decisivas que lo colocaron como titular indiscutido y despertaron el interés de Europa.

La primera oferta por Zenón y la actual de Olympiacos

En septiembre de 2024, Hoffenheim ofertó 18 millones de euros (con variables) por su pase. Era, a simple vista, una oportunidad de oro. Pero Boca, seguro del potencial del jugador y con la ilusión de que se transformara en una figura emblemática, rechazó la propuesta. El mensaje de Riquelme fue claro: la intención era sostener el proyecto y no vender por necesidad. Sin embargo, lo que siguió no fue el crecimiento exponencial esperado, sino una curva descendente.

FC Bayern Munchen v Boca Juniors – FIFA Club World Cup 2025
Zenón en el Mundial de Clubes. (Foto: Imago)

El rendimiento de Zenón se desinfló. Perdió la titularidad, primero de forma progresiva, y luego de manera definitiva. Su última aparición como titular fue en el papelón ante Auckland City en el Mundial de Clubes. Desde entonces, fue suplente habitual, alternando minutos y con escasa incidencia. Miguel Ángel Russo, hoy nuevamente al frente del plantel, lo mantuvo en la consideración, pero sin darle un lugar claro en el esquema.

Esta semana, Olympiacos de Grecia ofreció 7 millones de dólares por el 80% de su ficha. Boca de momento rechazó la oferta por considerarla insuficiente. Internamente, el club entiende que, aunque el momento deportivo de Zenón no sea el mejor, su cláusula de rescisión de 15 millones de dólares aún marca una referencia sobre su valor potencial. Pero, al mismo tiempo, surgen preguntas inevitables: ¿perdieron el mejor momento para venderlo? ¿Cuál es el modelo de fichaje que el Consejo de Fútbol busca sostener?

Los altibajos de Zenón y la política de Boca en el mercado

Lo cierto es que, en términos de números, la situación se ha invertido. De un posible retorno de más de 18 millones de euros, a una oferta que apenas duplica la inversión inicial. La diferencia es abismal. Y si bien los Juegos Olímpicos, donde Zenón fue parte de la Selección Sub-23 que llegó hasta cuartos de final, pudieron haber revalorizado algo su cotización, no hubo una explosión en su desempeño. Todo lo contrario: cuando regresó del equipo dirigido por Javier Mascherano, su nivel bajó rotundamente.

FC Bayern Munchen v Boca Juniors – FIFA Club World Cup 2025
Zenón bajó su nivel tras los JJOO. (Foto: Imago)

La historia de Zenón obliga a Riquelme y su equipo a revisar su estrategia. Boca apostó por un jugador del medio local, lo potenció, lo proyectó, pero no supo capitalizar su momento de mayor valor. El resultado: un activo desvalorizado y un jugador que hoy se debate entre seguir como suplente o buscar minutos en Europa, lejos del radar de las grandes ligas.

En este contexto, la figura de Zenón funciona como espejo de una posible política de fichajes a revisar. ¿Es viable seguir apostando a jugadores del fútbol local con precio de exportación? ¿Hasta qué punto conviene retenerlos esperando una explosión que no siempre llega? ¿Y qué mensaje se envía al resto del plantel cuando oportunidades como la de Hoffenheim son descartadas sin garantías de mejora?

Boca tiene razones para sostener su postura. La idea de formar un equipo competitivo, sin desmantelar el plantel cada seis meses, es legítima. Pero también debe aceptar que el mercado es dinámico y que el valor de los futbolistas no siempre se mantiene estable. La falta de títulos, las eliminaciones tempranas en torneos internacionales y las constantes modificaciones en el cuerpo técnico afectan el rendimiento de los jugadores.

Hoy, Kevin Zenón representa un caso paradigmático. Sus estadísticas en Boca incluyen 72 partidos, 10 goles y 7 asistencias, sin títulos oficiales. Un rendimiento que ilusionó en el arranque, se planchó con el tiempo, y hoy genera más dudas que certezas. Olympiacos, un club que suele fichar para luego potenciar y vender a clubes más grandes del viejo continente, ofrece una salida decorosa. Pero Boca aún duda, y espera que el jugador vuelva a valer lo que supo valer en su momento.