Boca, en alerta: el éxodo de figuras que puede enfrentar Riquelme tras la eliminación
El presidente del Xeneize debe tomar duras decisiones en este mercado de pases, ya que varios jugadores en su plantel dan señales de irse.
La derrota ante Racing en La Bombonera no sólo cerró un mal año deportivo para Boca, sino que encendió todas las alarmas en la Ribera. La caída en semifinales del Torneo Clausura 2025, otra vez sin títulos y con tres años de sequía a cuestas dejó la sensación de que el ciclo necesita algo más que simples retoques para volver a competir arriba.
Hasta antes del clásico copero con Racing, el mercado de pases de Boca llegaba con cierto orden, con el cuerpo técnico de Claudio Úbeda avalado por Juan Román Riquelme para conducir el regreso a la Copa Libertadores 2026. La semifinal era la prueba de fuego, y el papelón futbolístico y el polémico cambio de Zeballos por Velasco alteraron ese guion.
Merentiel, Zeballos y Herrera dan señales de irse de Boca
Porque tras la eliminación, lo que asoma ya no es sólo una reestructuración habitual, sino la amenaza de un auténtico éxodo de nombres pesados. Miguel Merentiel, Exequiel Zeballos, Ander Herrera e incluso el propio Úbeda dan señales, de una u otra forma, de que su continuidad dejó de ser una certeza. Y Riquelme deberá decidir si sostiene el proyecto o si habilita una limpieza profunda que cambie la cara del plantel para 2026.
El caso de Merentiel es el más concreto desde lo económico. Según reveló Lucho Cofano, el uruguayo ya le transmitió hace un mes a un dirigente de peso su deseo de que Boca sea “más maleable” ante una oferta importante: entiende que es el momento ideal para pegar un salto salarial y aprovechar la posibilidad de Europa o Medio Oriente. Si llega una propuesta cercana a los 10 millones de dólares en este mercado, el delantero presionará para irse y el club tendrá que cumplir su deseo.
Con Zeballos el conflicto es más simbólico y emocional. El cambio de Úbeda a los 70 minutos, cuando el Chango era el más desequilibrante de la cancha, desató la bronca del público y hasta de Leandro Paredes. Después llegó el descargo de Rorro Carballo, uno de sus representantes, que desmintió al DT con un contundente “No estaba cansado… todo tocuen”; y un posteo del propio Exequiel en redes, donde se mostró “muy triste” por no alcanzar el objetivo. El contrato del extremo vence en diciembre de 2026 y la dirigencia sabe que, sin una renovación y con este clima, su situación podría transformarse en un problema mayor si aparecen ofertas del exterior.
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Ander Herrera, por su parte, comunicó una especie de despedida sin palabras. El mediocampista español, que ya venía golpeado por un año atravesado por lesiones y eliminaciones duras, publicó en Instagram una foto de sus hijas en la Bombonera con el mensaje “Bosteras para siempre” y luego una imagen nocturna de Buenos Aires desde su departamento en Puerto Madero, acompañada por un corazón. Con un contrato que vence a fin de año y una cláusula de renovación automática, sus posteos suenan más a cierre de ciclo que a continuidad.
En paralelo, la figura de Úbeda quedó bajo la lupa. Lo que hasta hace días era un entrenador ratificado para 2026, con pretemporada y planificación definidas, hoy se discute puertas adentro. El cambio de Zeballos, la falta de reacción desde el banco y el repudio fuerte de la Bombonera abrieron un debate que involucra de lleno a Riquelme: sostener al DT y mantener el plan o barajar y dar de nuevo, aun a costa de rehacer toda la hoja de ruta del mercado.
Boca se asoma a un verano decisivo. Entre deseos de salida, contratos a revisar, señales de despedida y un cuerpo técnico en revisión, el club puede enfrentarse a un recambio más profundo del imaginado. Riquelme tendrá la última palabra: contener el éxodo o asumirlo como el punto de partida de un nuevo Boca.