Dos referentes del Ciclón podrían ser dirigidos por Úbeda, pero no será fácil negociar con el club a pesar de su situación económica.

Con la competencia ya atrás y sin urgencias deportivas inmediatas, la dirigencia de Boca se mueve con cautela mientras define la continuidad del cuerpo técnico y empieza a delinear el plantel de 2026. Juan Román Riquelme está atento a los ofrecimientos, contratos y oportunidades que puedan encajar sin alterar el equilibrio interno.

Así se empieza a mover el mercado de pases de Boca, todavía en una etapa preliminar, más de estudio que de ejecución. La prioridad pasa por entender qué tipo de refuerzos necesita el equipo y bajo qué condiciones económicas puede avanzar. En ese radar aparecen futbolistas del medio local, con conocimiento del fútbol argentino y situaciones contractuales particulares que abren una ventana de negociación.

Alexis Cuello y Gastón Hernández fueron ofrecidos a Boca

En las últimas horas surgieron dos nombres que llegan desde Boedo. Por un lado, un delantero que ya fue ofrecido en las últimas horas y que será analizado sin apuro por el cuerpo técnico. Se trata de Alexis Cuello, atacante de San Lorenzo, cuyo presente está marcado por un fuerte conflicto económico con el club. El futbolista mantiene una deuda salarial cercana a los 75 mil dólares, situación que derivó en una intimación formal y dejó su continuidad seriamente comprometida.

Cuello es un nombre que Boca mira con prudencia. No es prioridad, pero tampoco está descartado. Su perfil encaja como alternativa ofensiva, sobre todo por su movilidad y experiencia en Primera, aunque su irregularidad y el contexto extrafutbolístico obligan a una evaluación más profunda. Además, Independiente ya mostró interés y eso podría acelerar las gestiones.

El segundo caso genera más consenso puertas adentro. Gastón Hernández, capitán y referente de San Lorenzo, volvió a ser ofrecido al Xeneize, un club que ya lo tuvo en carpeta en mercados anteriores. Boca lo siguió de cerca tras su gran 2023, cuando fue parte de la defensa menos vencida del campeonato, y llegó incluso a presentar una oferta de 4 millones de dólares que fue rechazada.

Hoy el escenario es distinto. San Lorenzo atraviesa una crisis institucional profunda, sin autoridades claras para firmar operaciones, lo que complica cualquier negociación. Sin embargo, Boca entiende que, una vez ordenado ese frente, el zaguero puede transformarse en una oportunidad concreta. Su edad, liderazgo y conocimiento del medio lo posicionan como una opción real para reforzar la defensa.

Como siempre, todo dependerá de lo que pida el cuadro de Boedo, sobre todo al ser dos jugadores importantes en su plantel. Los ofrecimientos están sobre la mesa y las decisiones llegarán cuando el panorama se aclare. Mientras tanto, Riquelme observa, escucha y espera el momento a actuar en un mercado que se llevará adelante con la paciencia característica del dirigente e ídolo xeneize.