Si bien el entorno del magnate es optimista con respecto al acuerdo con el Pincha, el presidente del club se mueve por fuera.

Foster Gillett había irrumpido en el mundo Estudiantes con la promesa de invertir y llevarlo hasta lo más alto del fútbol argentino. El empresario norteamericano y su grupo inversor apuntaban a revolucionar al club con una inyección de capital para reforzar el plantel profesional y modernizar su estructura. Sin embargo, con el correr de las semanas y tras un préstamo inicial de casi 10 millones de dólares, la concreción del acuerdo definitivo comenzó a diluirse.

El entusiasmo inicial de los hinchas albirrojos empezó a desaparecer. Se esperaba que en febrero o marzo se celebrara una Asamblea Extraordinaria en la que los socios definirían si aceptaban o no la incorporación del grupo Gillett como socio estratégico, pero esa cita nunca se concretó. A pesar de algunos avances legales, y del guiño del magnate con la llegada de nombres como Cristian Medina y Lucas Alario, el proceso se fue enfriando.

Verón busca otros inversores para Estudiantes

Hoy, el vínculo entre las partes sigue vigente, pero estancado. Desde el entorno de Gillett aseguran estar listos para firmar el acuerdo. Sin embargo, desde Estudiantes la postura es más cautelosa: sin respaldo jurídico firme y con la mala imagen que el empresario dejó en el fútbol argentino, tras su fallida intervención en otras negociaciones con diversos clubes, la dirigencia que encabeza Juan Sebastián Verón aún no da luz verde al proyecto.

Mientras tanto, en silencio, Verón comenzó a activar un plan B. Sin dar nombres, trascendió que ya hay conversaciones con otros potenciales inversores. La idea de la Brujita es clara: no quiere quedar rehén de un acuerdo que no termina de cerrarse y prefiere tener sobre la mesa más de una opción antes de ingresar en un nuevo mercado de pases.

El panorama se complejiza si se tiene en cuenta que Estudiantes mantiene exigencias deportivas altas. Avanzó a octavos de final de la Copa Libertadores, tiene compromisos en Copa Argentina y definiciones internacionales por delante. El desafío será sostener un plantel competitivo sin la garantía de una inversión externa. Sin definiciones concretas y con un libro de pases a la vuelta de la esquina, es tiempo de decisiones. Y si Gillett no da el paso final, será Verón quien deberá mover sus fichas.